En el último episodio de The Walking Dead titulado Hunted, el tercero de esta onceava temporada, debería ser temáticamente el que refleja el último y curioso asesinato del Padre en la serie ya que dice más de lo reflejado.
Con su paso extraño a lo largo de los episodios (recordemos que su primera aparición fue en la temporada 5 siendo un personaje hasta detestable y ahora es el patriarca luego de la salida de Rick Grimes) Gabriel aprendió a defenderse a sí mismo y a los demás matando caminantes, pero luchó para matar a personas vivas, algo totalmente nuevo para el “joven” Padre. Es más, cuando llegó el momento de atacar a los Salvadores, se mantuvo firme en esa convicción, pero finalmente mató a un Salvador disparándole en la cabeza. Todo cambió desde allí.
Ver a Gabriel matar a uno de los Reapers en el mencionado Hunted es impactante, porque es más de lo mismo pero con un giro que llevó al Padre a sus raíces. Gabriel luchó contra un Reaper y lo hirió de muerte; una vez que recuperó sus fuerzas, lo siguió y lo mató, pero antes de que el hombre muriera, le pidió a Gabriel que orara por él, una solicitud que Gabriel rechazó expresamente. Es un cambio en su primera muerte humana y muestra cuan lejos ha llegado: parece cerrar el círculo de su historia.
