El segundo episodio y la redención como eje de la vida después del ocaso

No es tan bueno como alguna vez lo fue, pero sigue siendo tan bueno como siempre lo fue…

Si el primer episodio se centró en mostrarnos los últimos momentos como The Undertaker, y la despedida que tuvo en el mismo escenario en el cual creó la leyenda de El Enterrador, el segundo episodio, titulado La redención, nos mostrará la vida después del mito, ya sin la carga de llevar el personaje, viendo cómo la decisión que ha tomado le permite ahora centrarse en su familia, en su salud y en descansar después de casi 30 años de carrera.

Como parte de este nuevo comienzo, es intervenido de la rodilla ya que sus ligamentos se encuentran totalmente desgastados y le causaban mucho dolor. Así, inicia ahora una nueva etapa en la que pasa más tiempo con sus hijas, atendiendo la carrera profesional de su actual esposa, la también luchadora Michelle McCool.

Sin embargo, a pesar de tener una vida bastante plena, el recuerdo de su última batalla y de cómo abandonó los escenarios es algo que no lo deja tranquilo. Aún 8 meses después de aquella noche, Calaway se siente decepcionado, y no es para menos, al verse nuevamente a través de los videos de su despedida le ocasiona malestar, decepción y una necesidad de redención que lo atormenta cada día. Por eso de una manera u otra busca un pretexto para regresar a los escenarios de la lucha, y no es hasta Enero de 2018, 9 meses después de la despedida en Wrestlemania 33, que Vince McMahon, mejor amigo de Calaway y CEO de la WWE, le ofrece la oportunidad de regresar a los escenarios por la puerta grande con una lucha de titanes ante otra de las leyendas de la empresa: John Cena.

Callaway no duda en aceptar. Sin embargo, los 9 meses de inactividad lo han mermado grandemente y si quiere hacer un buen papel en la siguiente entrega de Wrestlemania tendrá que ponerse a entrenar ya que Cena es 13 años menor que él y, a diferencia de Callaway, se encuentra en plena forma.

A partir de ahí vemos a Callaway alistándose como si fuera un novato para la pelea más importante de su carrera; algo que viene añorando por más de 9 meses: redención.

“No soy tan bueno como alguna vez fui, pero soy tan bueno como siempre lo fui”. Esa es su motivación para empezar de nuevo, recuperar la fuerza y el vigor perdidos. Solo así podrá olvidar esta noche cuando dejó los guantes, el sombrero y la gabardina en el ring. Y así al final del capítulo vemos cómo todo culmina nuevamente en el ring frente al ojo de millones de espectadores que esperan ver nuevamente por unos minutos a la leyenda: The Undertaker.

Gracias a su efectiva narración, este episodio más que volverse un documental de las glorias del luchador se transforma en un reality show que nos lleva de la mano por cada una de las etapas de preparación de Undertaker, y así se vuelve muy emocionante ya que el espectador se identificará grandemente con las motivaciones, y las luchas del personaje principal. Sin dudas, un episodio que sorprende y nos deja un buen sabor de boca para seguir conociendo la humanidad de El Enterrador.

Spoiler Show #12