Hay que aceptarlo, cientos de veces nos entusiasmamos más con la intro de un show que con la trama del mismo, al punto que ni siquiera nos gusta la serie, pero nos encanta escuchar tal canción, ver el arte empleado, divertirnos con sus ocurrencias, etc.
Aquí hay 10 ejemplos que podrían ilustrar esta teoría, pero necesitamos de la opinión de todos para comprobarla y cerrar el expediente.
