Titanic: ¿Por qué James Cameron decidió realizar uno de los éxitos de todos los tiempos?

A fines de 1997 se estrenó en los cines no solo una de las películas más icónicas dirigidas por James Cameron, sino tal vez uno de los filmes más exitosos de la historia del cine: Titanic. Protagonizada por Leonardo DiCaprio y Kate Winslet, la película cuenta una historia de amor y tragedia a bordo de uno de los barcos más famosos y, valga la redundancia, trágicos que han surcado los mares.

A pesar de que muchos esperaban que Titanic fuera un fracaso (la producción se excedió en todos los sentidos: tiempo y dinero y James Cameron no tenía fama de realizar películas románticas), esta obra de Cameron que está cumpliendo 25 años terminó conquistando tanto a la audiencia como a los críticos, pero ¿por qué un director que venía de realizar películas de acción y ciencia ficción decidió inmiscuirse en temas del corazón y en el hundimiento de un barco tan famoso como el Titanic?

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Como ya hemos contado en su biografía, James Cameron siempre intentó combinar su pasión por la ciencia con el arte y Titanic es quizás uno de los mejores ejemplos para demostrar estos intentos. Cameron, que viene de un padre ingeniero y una madre artista, siempre dudó sobre qué camino seguir e, incluso cuando ya era un director de cine consagrado, su mente seguía inquieta, queriendo acercarse a las profundidades del mar para ver de cerca a ese gigante marítimo que había naufragado.

Así, Cameron ideó el plan perfecto: convencer a algún estudio de que le financiara sus expediciones al hundido Titanic con los fines de publicitar su próxima película, que se trataría de una épica historia de amor a bordo del barco.

Aunque no muy convencidos del todo ya que a la historia de Titanic le faltaban elementos de acción, los visionarios a cargo de 20th Century Fox del momento decidieron darle rienda suelta a Cameron, confiando en sus ideas y en conservar una buena relación con el director. Por su parte, él justificó las expediciones (realizó varios viajes a lo largo de un periodo de dos años) diciendo que iba a utilizar lo que filmara en el filme, en la parte de la historia del presente.

Para James Cameron, este hombre que estaba obsesionado con los naufragios, el Titanic era su “Monte Everest”, como alguna vez lo ha llamado y no es que particularmente quisiera hacer una película sobre él, sino que la película fue la excusa que le permitió alcanzar ese objetivo tan soñado.

Sin embargo, Titanic no fue solo la película que sació su necesidad de ver el naufragio en vivo, sino también la que le permitió desarrollarse aún más como el genio inventivo que todos conocemos: para filmarla, Cameron diseñó un set de filmación exclusivo en Baja California Norte, en México, que ahora se conoce como Baja Studios, donde se recreó una réplica casi a tamaño original del barco en un enorme tanque de agua que costó aproximadamente 40 millones de dólares. ¡El set era tan gigantesco que, a menudo, tanto la crew como los actores se perdían dentro!

La entrega de Cameron a este filme fue desmedida: a las expediciones al barco y al set exclusivo se le suma además su obsesiva atención a los detalles tanto de decorado como de elementos utilizados en el filme, así como también su dedicación para presentarse con todos los extras del filme y explicarles exactamente qué se esperaba de ellos, de sus personajes y demás.

Han pasado 25 años del estreno de Titanic. Sin embargo, para James Cameron, la obsesión sigue vigente. No solo porque se trata de una de sus películas más exitosas, sino porque para él, esa curiosidad que quizás surgió de ver en su infancia filmes como The Last Night of the Titanic o de los genes ingenieros paternos que lo invitaban a ser un genio inventor, sigue ahí. Tanto así que hasta no hace muy poco, confesó que ya había bajado al sitio del naufragio unas 33 veces y en el documental de la National Geographic Titanic: 25 Years Later With James Cameron el director hasta se prestó para analizar la eterna polémica acerca de si Jack, el personaje interpretado por Leonardo DiCaprio, podría haber sobrevivido. Es quizás esta pasión y obsesión del director lo que se transmitió a las audiencias que, hoy en día, continúan admirando a Titanic como una de las grandes obras de la historia del cine.

Spoiler Show #11