The Trials of Gabriel Fernandez es una de las joyas oscuras de Netflix este 2020, y no solo lo decimos por la poquísima publicidad que se le dio, sino por el dejo de zozobra con que nos deja al final, al no ser esta una historia con un final feliz y, lo que es peor, termina por dejarnos más perturbados que como estábamos a los 10 minutos del primer episodio.
¿Por qué no recomendamos que cualquiera vea esta excelente pero muy oscura docuserie de Netflix?

Justicia para el pequeño Gabriel consta de 6 episodios (de casi 1 hora cada uno), bajo la dirección del destacado documentalista Brian Knappenberger (Nobody Speak: Trials of the Free Press).
¿Vale la pena esta penosa travesía? La respuesta corta es que sí, aunque hay que tomar ciertas precauciones y tener una firme decisión de cambio, al final de la ecuación. Lo explicamos.
1 Un primer episodio magistral
El primer episodio titulado Impacto al sistema desarrolla los hechos de una forma asombrosa, pues para quien no conozca previamente este horrendo caso de homicidio infantil de 2013 en los Estados Unidos, lo cruel y despiadado que son los asesinos del pequeño Gabriel Fernández es sencillamente inaudito. La forma en la que el director nos hace empatizar con el Fiscal de Distrito asignado al caso es impresionante, y nos llevará de la mano el resto de esta docuserie.

De allí en adelante, la serie muestra cómo el Departamento de Servicios Infantiles y Familiares, e incluso la policía de los Estados Unidos, son los más apáticos, corruptos y herméticos del mundo, denotando no solo un nivel de racismo y preferencia elevados, sino una baja calidad humana en general, al ignorar un caso que pudo haberse resuelto de otra manera.
2 Sin embargo...
Sí tenemos que decir que percibimos algunos problemas de ritmo en los últimos dos episodios, donde de pronto sientes que no se está llegando a nada, aunque afortunadamente los últimos 60 minutos completan la historia… aunque nos dejan con mucha aprehensión, por que el problema base de este caso SIGUE sin resolverse en los Estados Unidos (como de hecho, sucede en varios países del mundo).

3 ¿Por qué NO DEBES verlo en estado depresivo?
Basta con buscar algunas opiniones sobre la serie de Netflix en redes sociales para que te des cuenta que DESDE EL PRIMER EPISODIO los hechos mostrados no son amables con el espectador.
Descripciones gráficas e imágenes perturbadoras de la tortura a la que fue sometido el pequeño de 8 años por su horrendo padrastro y su mismísima madre malvada… aunque llama la atención que mucha de esta gente se queja porque el documental cuenta a detalle esto, cuando ESO es lo que debe hacer una producción de este tipo.

Lo cierto es que el final no es nada prometedor, pues expone MÁS casos como este en el sistema de «cuidado» de maltrato a menores en los Estados Unidos, situación que parece replicarse alarmantemente en varias regiones del mundo. ¿Qué hacer? Ser más proactivos al levantarnos del sofá al terminar de ver esto y no solo EVITAR que esto suceda en casa, sino denunciar de inmediato cualquier abuso infantil que suceda en nuestra cercanía, pandemia o no.
No se pierdan este excelente documental exclusivo de Netflix.