El pasado 18 de enero Netflix estrenó la segunda temporada de The Punisher. En medio de cancelaciones y teorías acerca del futuro del universo Marflix, Frank Castle salió a la cancha y demostró que está preparada para destronar a la mimada Daredevil si alguien le da la oportunidad de continuar. Analicemos juntos la nueva entrega del Castigador.
Frank Castle supera a sus predecesoras y merece continuar al aire


La nueva temporada de The Punisher nos encuentra con un Frank que ha dejado todo, hasta su identidad, detrás, luego de su enfrentamiento con Billy Russo. Frank, que ahora se hace llamar Pete Castiglione, vive la vida en la ruta, de pueblo en pueblo, silencioso y tranquilo. Hasta, por un breve instante, fantasea con la idea de volver a conocer el amor.
Sin embargo, la paz dura poco en la vida de Frank. En un bar, reconoce rápidamente a unos asesinos entrenados que van detrás de una joven de alrededor de 16 años. Con toda su historia a cuestas, Castle no puede dejar que le hagan daño a una chica tan joven y se entromete, salvándole la vida, pero dejando un reguero de sangre atrás.

Así, Frank termina metido en una batalla que no le correspondía, todo por salvarle la vida a una chica que dice llamarse Rachel y que parece decidida a no contar la verdad. Juntos, iniciarán una huida que terminará en las calles de Nueva York, perseguidos por una organización con tintes religiosos, en la mira de un asesino que se hace llamar John Pilgrim y que carece de toda consciencia.
Mientras tanto, en Nueva York, Billy Russo sobrevivió a su batalla con Frank, pero no puede recordar nada. Utiliza una máscara para tapar las heridas de su rostro e intenta recuperarse, prisionero en un hospital, de la mano de la psicóloga Krista Dumont. Madani, que ha asumido toda la responsabilidad de los hechos, ayudando a Frank a desaparecer, monta guardia sin creerle una palabra a Billy, esperando que muestre su verdadera naturaleza. Finalmente sucede: Russo estalla en medio de una sesión de terapia y escapa.

La guerra entonces vendrá de dos frentes para Frank Castle: por un lado, John Pilgrim persiguiendo como un perro rabioso a la niña que rescató y, en consecuencia, también a él. Y por el otro, un Billy Russo que no tardará tanto en darse cuenta que la calavera con la que sueña cada noche es la que Frank lleva en el pecho.
La acción, por supuesto, no se hace esperar. Como en la primera entrega, en esta segunda temporada veremos a The Punisher en todo su esplendor. Jon Bernthal hace un trabajo magnífico interpretando a Frank Castle, con todos sus matices, su ira, su violencia, su voz áspera y, a la vez, su sensibilidad, su necesidad de proteger a los más débiles, de conseguir la justicia por cualquier medio.

Bernthal no es el único que hace un excelente trabajo. Ben Barnes nos entrega a un Jigsaw enloquecido, impulsivo, furioso, que hiela la sangre. Si bien creo que deberían haberle puesto mayor empeño a las cicatrices en su cara (a decir verdad, Billy luce casi igual que antes), el trabajo del actor de Westworld se destaca. Logra darnos a un villano del que podemos esperar cualquier cosa, impredecible y completamente fuera de sí, envalentonado por momentos y aterrorizado por otros, por el que sentimos odio y lástima casi en proporciones iguales.
Junto a ellos, además, está Josh Stewart en la piel de John Pilgrim, un rival magnífico para Castle, tan embrujado y letal como él. Stewart nos da un Pilgrim por el que terminamos sintiendo pena, porque nos damos cuenta de que podría ser Frank Castle tranquilamente quien esté de ese lado de la batalla.

Esta segunda temporada de The Punisher nos permite explorar un poco más los traumas de los personajes luego de los eventos desarrollados en la primera temporada. A Frank lo veremos en un rol paternal que no nos imaginábamos cuánto necesitábamos ver: su relación con «Rachel» sirve para demostrarnos cuánto significaba su familia para él y porqué el asesinato de todos ellos lo lanzó a convertirse en The Punisher.
Además, Castle lidiará con esta idea. Luego de haberse retirado tras su venganza contra Billy, Frank es arrastrado de nuevo a la batalla porque es el único capaz de apretar el gatillo contra Russo. Sentirá el peso de ser The Punisher. ¿Está preparado para eso, para convertirse en alguien como Daredevil, en un vigilante? ¿Su entorno es capaz de aceptarlo como es o solo lo busca para aprovecharse de sus dotes, como ya le ha sucedido en el ejército?

Esta segunda temporada de The Punisher suma a todas las razones que ya hemos dado para ver la serie luego de su primera parte, entonces, la profundidad de sus personajes. Tendremos mucho más tiempo en pantalla a Curtis, acompañando a Frank en su recorrido, haciéndole, tal vez, de brújula moral.
Madani, por su parte, deberá explorar, como Castle, las consecuencias de sus decisiones. ¿Está preparada para dar la orden que terminará la vida de Billy Russo, para saltearse todo un sistema judicial solo por su propio rencor? Mientras tanto, Billy demostrará que, aún sin recordar quién fue, no cambia su destino. Termina convirtiéndose una vez más en el traidor ambicioso que hizo asesinar a toda la familia de Frank.

Es difícil imaginar una continuación de The Punisher luego de las cancelaciones de Iron Fist, Luke Cage y Daredevil. Sin embargo, si hay alguien que se lo merece, es Frank Castle. La serie nos ha entregado dos temporadas magníficas, que te mantienen atado al asiento, con un protagonista gigantesco que será muy difícil olvidar.