La segunda temporada de esta aclamada serie de Hulu llegó a su fin, dejando a una audiencia bastante dividida y frustrada, no solo por el rumbo que tomó la historia de June, sino también por los episodios que parecían totalmente innecesarios. Sin embargo, debemos decir que la esencia de la serie se mantiene y, a través de crudas escenas, nos hace replantearnos todo lo que está mal en el mundo.
Brutal y desgarradora, así fue la segunda temporada de esta serie distópica


Esta vez la trama se centra en el nacimiento del bebé de June y sus intentos fallidos de escape. También se nos presentan a la par las subtramas de Serena, Emily, Janine, Moira y Eden, dándonos la oportunidad de adentramos aún más en la República de Gilead y así conocer el papel de todas las mujeres en este gobierno totalitario.

Para continuar con el desarrollo de la protagonista June, se nos muestran momentos importantes de su pasado tales como el nacimiento de su primera hija y la relación que tenía con su madre feminista, situaciones que la dejaron marcada emocionalmente y repercuten en su vida presente, haciéndola aún más fuerte.
Por otro lado, uno de los personajes que tuvo un arco de transformación sorprendente fue el personaje de Serena, quien pasó de ser un verdugo a convertirse en una víctima más del propio sistema que ayudó a crear. La odiamos a más no poder por planear y permitir que el comandante Fred violara a June para acelerar su parto, pero también nos sentimos mal por ella y la comprendemos cuando, en un acto de amor por la pequeña Nicole, es mutilada.

En este punto es totalmente indispensable hablar de la dualidad que se presenta en los personajes femeninos de la serie. Mucho se ha hablado sobre las mujeres en este drama utópico patriarcal que ejercen su poder sobre otras como es el caso de Serena o la tía Lydia. Sin embargo, esas opiniones refuerzan la relevancia den todos los temas que son tratados en el guion.
Los pensamientos machistas también afectan a las mujeres a escalas realmente impensables y esta segunda temporada refleja con exactitud este problema, entregando al espectador las escenas más oscuras, violentas y desgarradoras en lo que va de la serie.

Todo lo anterior se conjuga en un final de temporada bastante agridulce. Por una parte June logra sacar a su bebé de ese infierno, pero ella se queda en Gilead, quizás para intentar rescatar a su otra hija o destruir por completo el sistema que castiga y deshumaniza a todas las mujeres.

Algo que bajó la calidad de la temporada fue la ausencia de la novela base de Margaret Atwood. Esto provocó altibajos y que, por algunos momentos, se perdiera el rumbo de la historia. Sin embargo, gracias al sublime manejo de temas, la dirección y producción espectacular, The Handmaid’s Tale demuestra una vez más porqué es la serie más importante y necesaria de nuestros tiempos.