En el 2019, The Boys nos tomó por sorpresa. La serie basada en el cómic de Garth Ennis y Derick Robertson se convirtió en una de las favoritas de todos gracias a su humor irreverente, a la cantidad de violencia que se animaba a mostrar en pantalla y a la vuelta de tuerca que supo darle a un género, el de los superhéroes, que ya estaba empezando a oler a gastado. Por supuesto, obtuvo una renovación para una segunda temporada (y una tercera también), que acaba de terminar con el octavo episodio, titulado What I Know. La vara estaba muy alta para The Boys, pero la serie supo darnos otra entrega entretenida, llena de humor negro, sangre y algunos vistazos a tópicos muy actuales.
Esta segunda temporada de The Boys empieza con el grupo de Butcher escondiéndose de la ley tras haber asesinado a Translucent, mientras que Los siete recibían a un nuevo miembro en su equipo: Stormfront. El personaje interpretado por Aya Cash fue el gran motor de esta temporada, cargándose el odio de todos, compañeros y rivales, y convirtiéndose en la dupla romántica de Homelander.
Un punto muy interesante de esta temporada fue que la serie, quizás ya sabiendo que tenían una tercera entrega asegurada, pudo tomarse el tiempo para profundizar en las historias de origen de los personajes. La cruzada de Butcher, Hughie, Marvin y Frenchie es una muy peligrosa y violenta, así que era necesario saber en profundidad las motivaciones de estos hombres para mezclarse en semejante historia. Quizás, de Hughie era del que más sabíamos (aunque también aprendimos cosas nuevas), pero sí estuvo interesante saber porqué M.M. y Frenchie, por ejemplo, estaban tan convencidos de pelear contra los «supes», o cómo fue que Billy terminó siendo el hombre despiadado y violento que es.
La psicología de Homelander fue otro de los aspectos más importantes de esta segunda temporada de The Boys, sino tal vez el más importante. El personaje interpretado por Antony Starr es, sin dudas, el más completo de todos: peligroso, inestable, detestable, inseguro. Con pequeños gestos, nos damos cuenta de qué está pensando o sintiendo y, en esta entrega, hasta tuvimos la oportunidad de verlo más humanizado, por momentos, cuando intentaba establecer un vínculo con Ryan, su hijo con Becca, la esposa de Butcher, a quien violó. No me malinterpreten: Homelander es un monstruo, pero toda su historia, su pasado, su infancia de laboratorio, hace que, en algún punto, seamos capaces de sentir algo de compasión por él.
Por otro lado, como mencionábamos en un comienzo, el personaje de Aya Cash, Stormfront, fue quien hizo mover las piezas de esta temporada. Disruptiva, con un discurso racista y un pasado afiliado al nazismo, encarnó los peores horrores de la supremacía blanca, haciendo uso y abuso de la tecnología, creando un ejército de seguidores rabiosos a través de unos cuantos memes. Sin duda, The Boys nos obliga a poner el ojo en nuestros propios usos de la tecnología, en qué discursos estamos amplificando cada vez que damos un share y en los horrores que pueden devenir cuando incitamos el miedo a lo diferente.
Sin embargo, debo reconocer que la insistencia en este tópico, que viene dándose en casi todos los shows de televisión, se sintió algo forzada. ¿Le hacía falta a The Boys dedicar toda una temporada a demonizar a los nazis? ¿O podía burlarse de ellos como supo hacerlo de la cienciología, o de los intentos burdos de la industria audiovisual por incluir un discurso que parezca feminista o LGBTQ+ sin ningún tipo de compromiso real? Entiendo que, para Estados Unidos, son tiempos complejos, en los que la problemática racial es clave para diseñar el futuro que desean como país, pero, el algún punto, se sintió exagerado y, porqué no, acorde a la corrección política que se espera de las producciones de cine y televisión.
De todos modos, la segunda temporada de The Boys fue muy interesante. Supo dejar los suficientes hilos sueltos como para que volvamos a sintonizar cuando llegue la tercera. ¿Quién es Victoria Neuman y para quién juega? ¿Cómo influirá la labor de Hughie en sus planes? ¿Trabajarán Butcher y los suyos con Grace Mallory? ¿Cuánto tiempo podrán contener Starlight y Maeve a Homelander? ¿Algún día le saldrán bien las cosas a The Deep? ¿Volveremos a ver a Cindy? Estas son algunas de las preguntas más obvias que nos quedan de cara a la próxima temporada.
La segunda temporada de The Boys consagra a la serie. Nos sirvió para terminar de conocer y encariñarnos con los personajes, para explorar más profundamente sus psiquis y motivaciones. Sin dudas, esperamos con ansias la tercera entrega ya que todavía hay mucho para explorar de este universo, ya sea del material original en el que se basa o de las nuevas ideas que suma la serie.