Seguimos hablando de telenovelas en esta semana temática, pero esta en particular es especial: Gutierritos.
¿Por qué no escribir, en lugar de la segunda telenovela creada en México, sobre Senda prohibida, que fue la primera? Sencillamente porque el impacto de Gutierritos es atemporal e irrepetible.
Telesistema Mexicano estrenó en el año de 1958 la telenovela Gutierritos, con un horario de lunes a sábado por Canal 4, en punto de las 6:30 de la tarde, ¡cuando todo mundo estaba de vuelta en casa, y congregado para ver la TV mientras merendaba!
Gutierritos era la simple historia de un hombre oficinista muy trabajador, pero lamentablemente humillado tanto por su esposa e hijos en casa, como por su jefe y compañeros de trabajo.
Lo peor es que su único amigo termina traicionándolo cuando se apropia de su identidad, pues resulta que el Sr. Ángel Gutierrez es un gran escritor.
Además de contar con un gran elenco (Rafael Banquells como «Gutierritos«, María Teresa Rivas, Luis de Alba, Evita Muñoz «Chachita» y el galán del momento Mauricio Garcés como el amigo/antagonista del estelar), la historia de Estela Calderon producida por el entonces novato Valentín Pimstein catapultaron al éxito la novela, contando solamente con 20 episodios que se agotaron entre el 18 de agosto y el 24 de octubre de 1958, aunque con muchas exitosas repeticiones.
¿Por qué es irrepetible?
Es un tema de época, aunque no de cultura ni situación, por lo que cualquier productor amante de refritos pensaría que rehacer Gutierritos es una mina de oro.
Pero no. Tan sólo un año después se estrenó una película a cargo de Filmex con mayores recursos e incluso el mismo actor en el estelar y casi el mismo elenco (exceptuando a Garcés)… ¡pero no tuvo éxito! En Brasil trataron de replicar en 1966 con Lima Duarte y Laura Cardoso, pero fue un rotundo fracaso.
Una tercera versión llegaría en 1978 con el peculiar nombre Un original y veinte copias, pero ni el estelar de César Bono, Mauricio Herrera o la preciosa Gina Montes (La Carabina de Ambrosio) bajo la producción de Guillermo González lograría el mismo éxito de la original.
¿La razón?
Quizás la idiosincrasia, la poderosa presencia de Garcés o sencillamente ese primer impacto de una telenovela de tragedia y un final tristísimo sí hicieron de Gutierritos un fenómeno en su momento, pero se antoja irrepetible ahora, si bien sigue siendo muestra y precursor de cómo hacer una buena telenovela.