Con estos locos al volante, este viaje en Uber no es de 5 estrellas

Stuber Kumail Nanjiani

En teoría, juntar a Kumail Nanjiani (The Big Sick) y Dave Bautista (Guardians of the Galaxy) parece una idea atractiva por toda la comedia que podría ofrecer esta dupla. Tanto Nanjiani como Bautista han demostrado su versatilidad como actores en los últimos años, pero Bautista, en específico, ha sorprendido por el timing que posee para la comedia y que ha hecho de Drax the Destroyer uno de los elementos más memorables de la franquicia de Guardians of the Galaxy. No obstante, Stuber (Stuber: Locos al volante, 2019) es una comedia que no explota por completo la química natural que surge entre estos actores y que constantemente pone a sus personajes en situaciones forzadas donde las risas resultan artificiales.

Video
https://www.youtube.com/watch?v=jBiVMJLbxEA

Stuber cuenta la historia de Stu (Kumail Nanjiani), un dependiente de un tienda que en sus ratos libres se dedica a trabajar como Uber. Tras una mala racha con varios usuarios, Stu se topa con Vic Manning (Dave Bautista), un detective en busca del narcotraficante que asesinó a Sara (Karen Gillan), su compañera de trabajo, algunos meses antes. Motivado por la necesidad de recibir una buena calificación como conductor de Uber, Stu se ve obligado a seguir a Vic por todo Los Ángeles mientras sigue las pistas que lo llevarán al criminal Oka Tedjo (Iko Uwais). Sin embargo, Vic tendrá que apoyarse en Stu para cumplir su misión, ya que tras realizarse una cirugía para mejorar su visión, la capacidad visual de Vic se ve considerablemente disminuida en el día que más la necesita.

El inicio de Stuber es prometedor y un tanto inesperado, ya que en los primeros diez minutos de la historia, uno de los personajes interpretado por una de las actrices más reconocidas del elenco muere durante una secuencia de acción. Esta introducción es violenta, sangrienta y encuentra el balance indicado entre la acción y la comedia física que Dave Bautista utiliza durante el filme en varias ocasiones. Pero la película nunca recupera este equilibrio y a partir de que el personaje de Stu (Nanjiani) entra en escena, el guión lo hace sentir demasiado calculado en sus intenciones de generar un contraste con la fuerte personalidad de Bautista. Conforme la cinta avanza, pareciera que el guionista Tripper Clancy (Hot Dog) sólo se dedicó a buscar situaciones cada vez más extrañas en las cuales poner a sus personajes sin pensar en absoluto en la historia, sacrificando en el proceso aquello que Nanjiani y Bautista podían aportar a la empresa.

A pesar de esto, hay momentos en Stuber en los que la comedia funciona –en gran parte gracias al talento de ambos protagonistas–, lo cual sólo resalta el potencial que tenía la premisa del proyecto. El filme plantea, a través del humor, reflexiones interesantes y actuales en torno a la masculinidad que usualmente vemos representada en los policías y detectives del cine, estos personajes fríos que parecen no tener sentimientos y que físicamente son sumamente imponentes. Con el personaje de Stu, el cual es el vehículo principal de la audiencia en la historia, la cinta confronta al espectador y le pregunta si personajes como el de Vic (Bautista) en verdad necesitan ser tan rígidos todo el tiempo y señala, entre risas, lo tóxica que puede ser la masculinidad en las relaciones interpersonales que estos tipos duros mantienen con sus seres queridos. Hasta cierto punto, la película hace una crítica a todas estas cintas de acción en las que pareciera que el mundo está al servicio de las misiones sangrientas de estos policías y detectives (como sucede en la franquicia de Rápidos y Furiosos, por ejemplo) y cuando Stuber se enfoca en eso, la comedia da risa por lo acertada que resulta su reflexión.

Empero, tanto el guión como la dirección de Michael Dowse (Take Me Home Tonight) no pueden alcanzar el ingenio de esta crítica y apuestan por una comedia buddy cop que no es lo suficientemente graciosa para ser memorable, pero tampoco tiene la acción necesaria para mantener al público al borde de su asiento. La película tiene un tercer acto que cae en el cliché (gracias a que el antagonista resulta ser sumamente predecible) y esto disminuye considerablemente la sensación de urgencia que presenta el conflicto principal. En cierto punto de la historia, el acuerdo que existe entre la ficción y la audiencia en lo que respecta a la suspensión de la incredulidad (suspension of disbelief) es imposible de cumplir por lo absurda que se vuelve la premisa en lo que refiere a la construcción del personaje de Stu. Este es un conductor de Uber que, tal y como él lo señala en varias ocasiones, fue secuestrado. No obstante, para las personas que han usado Uber al menos una vez en su vida, notarán que el uso que el guión hace de esta aplicación es totalmente inverosímil, lo cual distrae por completo de lo que sucede en la historia.

Afortunadamente, Stuber encuentra en Nanjiani y Bautista el apoyo que necesita para ser una película palomera. No cabe duda que ambos actores tienen un gran talento para provocar risas y probablemente Bautista encontrará una carrera muy productiva en este tipo de cintas, tal y como lo ha hecho John Cena en los últimos años (otro luchador convertido en actor que ha encontrado éxito dentro del género). Stuber no es una mala experiencia por completo, pero tampoco es el viaje de cinco estrellas que los promocionales sugerían.

Spoiler Show #11