El anhelado cierre del universo de Star Wars nos emocionó, pero…

Star Wars, la afamada saga de películas creadas por el genio George Lucas, que comenzaría su travesía y exitoso desarrollo a través de las décadas en aquel lejano 1977, llegó por fin a su esperada conclusión.

A lo largo de este viaje de 42 años hemos podido conocer y encariñarnos con personajes como los miembros de la familia Skywalker (Luke, Leia y Anakin); el rebelde cazarrecompensas Han Solo; los droides R2-D2, C-3PO y BB-8; el peludo amigo Chewbacca; junto con los maestros en las artes Jedi como Mace Windu, Yoda, Qui-Gon Jinn y Obi-Wan Kenobi. Comprendimos el significado de La Fuerza y de la esperanza, así como el entendimiento de que el miedo y la ira nos llevan al Lado Oscuro, tal como sucedió con el temido Darth Vader o el siniestro Emperador Palpatine. Lo que este universo cinematográfico representa para toda la cultura popular y para la humanidad queda lejos de una descripción como tal: una emoción abrumadora en manos del cineasta J. J. Abrams ha logrado ver su esperado desenlace, pues a través del noveno episodio, hemos comprendido que la madurez, como siempre, implica en muchas ocasiones desprenderse de lo que más amamos. Star Wars: The Rise of Skywalker (Star Wars: El ascenso de Skywalker) llega cargado de emotividad y despedidas.

Video
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La última entrega, y cierre de la nueva trilogía iniciada con The Force Awakens, nos muestra cómo Rey, Finn, Poe y el resto de los héroes tendrán que encarar nuevos retos al tiempo que se enfrentan a una vieja y conocida amenaza. Es momento de un férreo y final enfrentamiento contra el pasado.

J. J. Abrams tenía en claro su cometido con esta nueva cinta: enmendar los errores cometidos por Rian Johnson en The Last Jedi y en general con la nueva trilogía, pues el caos y el desencanto estaban más que impregnados en el aire. Su vuelta a la franquicia está plagada de emotividad y de complacencia para los seguidores de la fascinante saga; es respetuoso, a su manera, con los personajes y se dedica de lleno a entregar un guión ligero que va de principio a fin, sin desviaciones, hacia el tan anunciado desenlace.

Con elementos del pasado que apegan hacia la nostalgia y apariciones de personajes y elementos característicos de las trilogías pasadas, el director realiza un claro homenaje hacia lo que representa para él y para todos los fanáticos en el mundo el nombre de Star Wars.

Respuestas a preguntas han sido encontradas, aunque no en la cantidad que nos hubiera gustado. Sin embargo, se destaca el hecho de que Abrams ha metido mano para tratar de resolver la mayor cantidad de enigmas que rodeaban a estos nuevos personajes y a lo que representa la conexión de cada una de las entregas. Es clara su complacencia para con la trama, entregando momentos sumamente melosos, aunque forzados.

La fotografía y los visuales son un punto destacado de la película, pues su impacto y tonalidad está perfectamente bien desarrollado, y eso es algo que promete deslumbrar al espectador, junto con la fascinante mezcla de sonidos que envuelven a la sala de cine y permiten sumergirte de lleno en las acciones en pantalla.

El bello score de John Williams, como siempre, es una cálida bienvenida para los oídos de los presentes.

Definitivamente el mirar por última vez a nuestra querida Princesa Leia, (Carrie Fisher), nuestra líder y amada compañera, se vuelve un deleite y un hermoso poema, una despedida que duele y queda impregnada en el corazón, justo como lo fue la de los personajes de Mark Hamill o Harrison Ford, los 3 elementos principales que han permitido que generación tras generación quede embelesada con lo extraordinario de la acción y aventura que han recorrido la imaginación y el universo junto a cada uno de nosotros.

Pero...

Desafortunadamente esta nueva entrega carece de la energía y la esencia que se esperaría de ella, aunque claro está que no todo es culpa de los involucrados, pues es notoria la decepción en cuanto a la forma en la que este trío de cintas fue desarrollada. Es verdad que se debe mencionar una mejoría y que por momentos se percibe la esencia pura de lo que representa en alma un producto como lo es la Guerra de las Galaxias, esto a través de los personajes que rodean a nuestros héroes, aunque claro está que no se deja de sentir el vacío hacia el fondo de la historia, y cómo los roles centrales, de manera paupérrima, han sido tratados. En esta ocasión, pese a lo directo de su desarrollo, se encuentran resoluciones un tanto desangeladas que solo desencajan y crean el hueco de desilusión.

Como se mencionaba con anterioridad, Abrams trató, en la medida de lo posible, resolver las incógnitas y dudas que rodeaban a esta nueva trilogía, aunque al querer abarcar más de lo esperado, por cuestiones que van más allá de lo que sus manos puedan tocar, se generaron más preguntas que respuestas: se manejan tantos elementos de forma tan acelerada que termina por volverse en momentos caótica de nuevo, abriendo nuevos interrogantes en cuanto a situaciones que no estaban en primer plano. Y dentro de este encontramos la de la sorprendente y desesperada aparición de un viejo villano, que si bien funge como elemento atrayente de todos los problemas para purificar en cierta manera los errores cometidos, su construcción deja mucho que desear y solamente nos recuerda que retomar el pasado sin tacto, puede resultar contraproducente.  

Algo que siempre estuvo presente en esta nueva faceta es que los actores Daisy Ridley, Adam Driver y John Boyega nunca encontraron el encanto deseado para con la audiencia, que si bien han tenido diversos momentos de fan service (muchos innecesarios), no lograron convencer y encajar con lo que representa este universo: desde la falsa promesa de una heroína sólida y cautivadora que rompería con los moldes tradicionales hasta la de un anunciado villano que sufre más por cuenta propia con las crisis existenciales que alberga, que por la misma desafiante historia a su alrededor. Caso contrario con la de personajes alternos como el de Oscar Isaac y Kelly Marie Tran, de los más aceptados y queridos, quienes han encontrado la manera de escabullirse entre lo huecos permitidos para enamorar de forma simple. 

En resumen

Star Wars: The Rise of Skywalker nos entrega un desafortunado cierre a una de las franquicias más redituables y amadas en la historia de la cinematografía. Los personajes originados en la mente de George Lucas han encontrado un tibio desenlace que se sostiene por la mera presencia del factor nostálgico que representa el universo fílmico.

Aquí lo importante, y que trasciende más allá de la pantalla grande, es el mensaje de Luke Skywalker hacia todos los fanáticos alrededor del mundo: «La Fuerza estará contigo, siempre».

Spoiler Show #11