Spoiler Show 4: Emiliano Zurita, Isaac Ezban y Velko

El séptimo episodio de SPOILER SHOW CON RANA FONK se convirtió en una auténtica cátedra sobre cine mexicano, narrativa de género y creación de contenido digital.

Con invitados de perfiles muy distintos pero pasiones en común, la conversación reunió a Emiliano Zurita, el cineasta Isaac Ezbán y el creador de contenido Velko, en una charla que transitó del falso documental al slasher, del emprendimiento cinematográfico a la obsesión infantil por el VHS.

Fue un episodio donde el terror, la industria y la vocación artística se cruzaron constantemente.

Emiliano Zurita compartió una anécdota poco común en la industria: fue elegido sin casting para Autos, Mota y Rocanrol.

“Ha sido la única vez en mi vida que no tuve que hacer casting. Me buscó Cravioto, quien siempre tiene muy clara la película. Lo que quiere hacer. La película era muy distinta antes, no era un falso documental. Era de ficción”.

El proyecto evolucionó en el camino, y ese cambio de tono marcó la experiencia creativa. Para Zurita, trabajar bajo la dirección de José Manuel Cravioto fue un proceso de confianza mutua.

“Yo respeto mucho a Cravioto, su visión… que él haya quedado satisfecho con el producto, con nuestras actuaciones, con el trabajo que le metimos Alejandro (Speitzer) y yo es un gran regalo”.

Pero más allá de la actuación, Emiliano también habló de su interés por impulsar historias desde otras trincheras, como el club de lectura que comparte con su hermano.

En tiempos donde las plataformas priorizan propiedades intelectuales ya probadas, él plantea una reflexión interesante: ¿qué pasa con los nuevos autores?

“Qué pasa si hay nuevos autores que tengan historias muy padres para contar, pero no tengan esa plataforma… si tienes un bookclub que la gente le guste y empiezas a impulsar, ese mismo impulso puede generar que tenga una vida más allá de las páginas”.

Su visión conecta con su participación en la serie Nadie Nos Vio Partir, adaptación que, según explicó, no reemplaza al libro sino que lo complementa.

“Es de esos castings que desde el minuto uno… te das cuenta que es muy interesante. Sabes que tiene un sello de mucha calidad”.

Y sobre la historia:

“Lo que siempre cuidamos es que sea una historia muy humana. No es de villanos y de héroes… son personajes que puedes juzgar, pero que también te puedes identificar y que sean esas identificaciones incómodas”.

Zurita también adelantó un proyecto como director junto a su hermano Sebastián Zurita, escrito por ambos, relacionado con “algo que la gente conoce muy bien” y que han trabajado durante años.

Un paso más hacia el control total del relato.

Si hubo un momento particularmente reflexivo en el episodio, fue cuando Isaac Ezbán definió lo que significa hacer cine.

“Hacer cine donde sea es una batalla titánica y en México más. Sin exagerar, yo puedo decir que es el trabajo más difícil del mundo”.

Para él, el cine combina tres dimensiones: emprendimiento, industria y arte. Cada película es una empresa temporal, pero también una declaración creativa.

Recordó la frase que sintetiza esa complejidad:

“Un escritor necesita una pluma, un pintor un pincel, un cineasta necesita un ejército”.

Ezbán dejó claro que busca ese “punto medio” entre el cine puramente autoral y el producto comercial masivo.

“Yo hago ese cine punto medio que es más difícil de pitchar, de vender… pero son las mejores películas”.

También habló del malinchismo y la cultura del hate en México, especialmente hacia el cine de género. Diferenció entre quienes buscan “el truco” detrás de todo y quienes prefieren enfocarse en la magia.

“Hay gente que no solo es hater del cine, sino de la vida”.

Su vocación nació temprano. Desde los seis años sabía que quería hacer cine. Contaba cuentos, escribía novelas cortas en secundaria y encontró en las historias su refugio emocional.

El terror, particularmente, lo marcó desde niño. La primera gran obsesión fue Scream (1996). Luego llegaron David Cronenberg con The Fly, John Carpenter con Halloween y la influencia literaria de Stephen King.

Sobre el autor de Misery y El Resplandor:

“Lo que me encanta es que tiene este contraste entre lo bello y lo brutal… ESO es un coming-of-age súper tierno y al mismo tiempo tiene escenas tan aterradoras”.

Esa dualidad —ternura y horror— es la que intenta replicar en su propio trabajo.

Velko representa la nueva generación que cruza cine y redes sociales sin complejos.

Comenzó recomendando películas en Instagram bajo el título “Elogio del cine”.

“Me quería ver supermamador y la primera película que recomendé fue Colmillos, de Yorgos Lanthimos”.

Buscaba conversación cinéfila que no encontraba en su entorno cercano. Pero los números no acompañaban.

El salto a TikTok cambió todo.

“Un amigo fue el que me dijo… si le estaba dando mucho tiempo a Instagram, por qué no lo intentaba en TikTok”.

Entendió que debía ponerse frente a la cámara, algo que no era natural para alguien que estudió cine desde el lado más técnico.

Su contenido lo concibe como un tráiler:

“Te ofrezco yo: un cachito de la película, el gancho… y que digas ‘quiero ver qué sigue’”.

El terror volvió a ser el punto en común con Ezbán. Su primera gran experiencia fue ver Alien: El octavo pasajero a escondidas junto a su padre.

Luego vendrían Jurassic Park y el slasher.

Hoy trabaja en cortos verticales inspirados en Scream, con acercamientos a Sony para piezas relacionadas con Sé lo que hicieron el verano pasado.

Y adelantó un proyecto más ambicioso y polémico:

“Es sobre la segunda llegada de Cristo, en la época actual, pero siendo un what if”.

Terror, religión y provocación.

Una combinación que promete conversación.

El séptimo episodio de SPOILER SHOW CON RANA FONK demostró que el cine mexicano vive en múltiples frentes. En la actuación y adaptación literaria de Emiliano Zurita. En la visión híbrida entre arte e industria de Isaac Ezbán. Y en la reinvención digital del género que propone Velko. Tres perfiles distintos.

Una obsesión compartida: contar historias. Ya sea en salas de cine, plataformas, libros o videos verticales de dos minutos llenos de sangre ficticia, todos coinciden en algo esencial: el cine no es solo entretenimiento. Es identidad. Es riesgo. Es comunidad. Y, como bien dijo Ezbán, es una batalla titánica que vale la pena librar.

Spoiler Show #13