A lo largo de los años hemos tenido un numeroso desfile de producciones y personajes que viven la fascinante rutina de un agente secreto, y es que el estilo de vida y el peligro que representa esta misteriosa profesión lo vuelven un atractivo innegable para el público consumidor. Por eso es que dentro de la cinematografía hemos visto el éxito de astutos y elegantes protagonistas como James Bond, Jason Bourne o Ethan Hunt y algunos muy peculiares que implementan el estilo cómico e insulso en su esencia, como Austin Powers o Johnny English. El humor es un elemento que añade complicidad con el espectador y permite el disfrute ligero de historias que se desenvuelven a través de situaciones irreverentes y fuera de lo común. En esta ocasión, de la mano de actores como Will Smith y Tom Holland, llega la cinta animada Spies in disguise (Espías a escondidas), adaptación al largometraje del corto de animación homónimo, dirigido y escrito por Lucas Martell en 2009, una estrafalaria comedia animada que divertirá a toda la familia por igual.
Una interesante nueva forma de adentrarse en el mundo del espionaje, pero…

El superespía Lance Sterling y el científico Walter Beckett son casi polos opuestos: Lance es tranquilo, afable y caballeroso; Walter no. Pero lo que le falta a Walter de habilidades sociales lo compensa con ingenio e inventiva, con los que crea increíbles artilugios que Lance usa en sus épicas misiones.Cuando los eventos dan un giro inesperado, Walter y Lance de repente tienen que confiar el uno en el otro de una manera completamente nueva… y si esta extraña pareja no puede aprender a trabajar en equipo, todo el mundo estará en peligro.
Parte fundamental de este tipo de cintas animadas es que su peso recae en sus protagonistas, quienes tienen la obligación de cumplir con ciertos requisitos idóneos para ser admirados, en una primera instancia por el público infantil y después por el más crecido, algo que aquí, afortunadamente, se cumple con creces: tanto Lance como Walter son dos personajes realmente carismáticos, empáticos y que manejan una extraordinaria química pese a ser tan diferentes, lo que permite un amplio rango para todo el espectador, que se podrá identificar por momentos con uno y posterior con otro. El hecho de que vivan en un mundo de espías y mezclen la ingenuidad con el heroísmo se vuelve sumamente entretenido ya que regalan momentos tanto épicos como hilarantes que se vuelven un disfrute que pocas cintas animadas en el último año han podido regalar.

Elemento crucial es la incursión de las voces de Will Smith y Tom Holland, un dúo brillante y en la cima del éxito en Hollywood, tanto por su personalidad como por su talento. Ambos actores han crecido y consolidado, en diferentes tiempos, su persona en la escena popular, por lo que la incorporación del experto Smith, en conjunto con la inocencia y la irreverencia de Holland, permite que sus personajes trasciendan más allá de la pantalla grande, pues su voz da el tono perfecto y le permite al espectador deleitarse aún más. Esta es de esas historias que anhelas tengan una segunda parte con el doble de acción y aventura por lo fascinante de sus protagonistas.
Theodore Shapiro, el compositor del apartado musical, acompaña de manera genial los elementos de este largometraje, por lo que se vuelve un rubro que destaca por encima de la mayoría de apartados del filme.

La historia, pese a su simpleza, se va desarrollando de manera rápida, digerible y divertida; posee una estructura bien definida en cuanto a su cometido para con la audiencia, no es prepotente e incluso se burla de sí misma de manera única, lo que hace que el guión se vuelva rico en cuanto a personajes y mezclas de emociones. Los chistes son simpáticos, y aunque algunos pecan de ser un poco burdos, la sinceridad de la escena en la que se emiten hace que genuinamente salga una sonrisa del rostro, así que es alegre. Además debo mencionar que los personajes secundarios, en especial unas pequeñas aves extravagantes, dan el plus ideal para que todo sea más entretenido, ya que su torpeza pero por igual valentía, son algo bien ejecutado.
Por último, la dirección de Troy Quane con Nick Bruno es justa y precisa.

Pero...
Tal vez uno de los principales problemas de la cinta es que utiliza una fórmula explorada con anterioridad en un sinfín de producciones: el héroe en el anonimato que es desestimado por sus compañeros colaboradores y que en el momento crucial demuestra su potencial, involucrando a la par el elemento del nerd/geek que es segregado por sus gustos y comportamientos, lo que vuelve reiterativo el discurso de que no podemos juzgar a alguien por su apariencia.

Además, el guión se vuelve una saturación exacerbada de chistes y escenas cómicas que para los más especiales y detallistas será algo sumamente abrumador y poco confiable ya que la trama no puede sustentarse en su totalidad a través del apartado burlesco.
En resumen
Spies in disguise es una animación hecha para los que quieren presenciar una cinta divertida y sencilla con personajes sumamente carismáticos. Cumple su cometido y regala entretenimiento puro y familiar.
Sin dudas, de estos espías un tanto dispares esperamos más aventuras en un futuro cercano.
