Slacker: el tesoro oculto de bajo presupuesto que catapultó al diálogo en el cine

¿Qué suele necesitarse para filmar una gran película? Buenos actores, fotografía correcta y música atrapante, desde el vamos. ¿Resumen? Se necesita dinero, MUCHO dinero… mucho más que 23,000 dólares. Y cuando el presupuesto no acompaña, ¿qué se puede hacer para trascender en la industria de Hollywood y no morir en el intento? Ver y analizar Slacker (1990) de Richard Linklater

Al igual que en sus trabajos posteriores más famosos, como la Trilogía Before (1995, 2004 y 2013) o Boyhood (2014), con Slacker el director entrega una cinta pequeña que escala en genialidad basándose en diálogos que siguen las hazañas de la vida mundana. La cinta se siente como la madre del segundo film del director, la gran Dazed and Confused (1993), ya que expande su enfoque a través de una franja completa de seres humanos que residen en Austin, Texas. Los muchos personajes de Slacker son piezas de un rompecabezas atroz. No existe el protagonista per se; la cámara simplemente sigue a uno o dos personajes durante un breve período de tiempo antes de dirigir casualmente su atención a otra parte. A través de esta estructura, el campo de juego está nivelado. Jóvenes, mayores, intelectuales, rockeros, ricos, pobres: todos tienen su tiempo en pantalla.

Pero Slacker no es solo la piedra fundacional del futuro de Linklater como cineasta. La cinta también funciona bastante bien como su propia película independiente, especialmente en lo que respecta a las personalidades memorables y realistas que trae a la pantalla. Una de las primeras escenas que muestra a un teórico de la conspiración con una camiseta de Batman balbuceando a un extraño sobre cómo el hombre realmente ha colonizado Marte durante décadas deja a uno como espectador abierto a más, dolorido por la continuidad: la autenticidad del personaje es todo. A partir de esta escena, Slacker continúa produciendo todo tipo de personajes diferentes que cobran vida a través de artistas que otorgan a sus papeles un sentido perceptible de realidad, del aquí y ahora.

Sin minimizar a los actores y actrices, tal realismo es pura y exclusivamente consecuencia del guion de Richard Linklater. Su escritura hace el gran esfuerzo de mostrarnos a cada uno de los personajes como autónomos, de no caer en la monotonía de papeles, de no ser repetitivos. No hay un solo papel ni siquiera similar; el nivel de variedad que se puede encontrar con solo mirar a las distintas personas que caminan por la calle promedio de la cinta es tan de nuestro día a día que asusta.

Hacer que esas diferencias entre los innumerables personajes sean muy marcadas e infinitamente interesantes es lo que permite que los papeles de la película cobren vida como personas, en lugar de solo mímesis de. Y así la ciudad se vislumbra como real si a su vez le prestamos atención al trabajo de cámara, uno sutil y reflexivo al pasar sin esfuerzo de una escena a la siguiente. Y es que no hay indicadores pronunciados para marcar que estamos a punto de pasar a una nueva historia. Las transiciones son totalmente dinámicas, haciendo que la cámara se deslice de un personaje ya establecido en un restaurante a un personaje nuevo en un puesto cercano. Es como si la cámara representara el punto de vista de un bartender: su atención cambia constantemente de un cliente a otro.

En el fondo, Slacker es revolución; un crisol de cortometrajes épicos pero no por su grandilocuencia, sino por su frescura. 

Slacker puede traducirse como holgazán, vago, flojo. Y qué lejos está la producción de la cinta en cuanto a eso: la forma aparentemente relajada de cambiar el enfoque de la historia es un trabajo descomunal, si lo vemos con ojo crítico. Es un mar de intercambios verbales y no verbales que aparentemente se atan débilmente pero que forman un lazo inquebrantable. Es un mecanismo simple pero efectivo que muestra cómo una sola conversación (aquella discusión inicial entre un hombre anónimo interpretado por Linklater y el taxista) puede eventualmente convertirse en tantas historias a la vez… o no.

Al igual que muchas películas futuras de Richard Linklater, Slacker enfatiza cómo los pequeños momentos de la vida mundana pueden terminar sumando algo más grande en un contexto más amplio. Un debut excelente para un cineasta único.

Video
https://www.youtube.com/watch?v=KlmfRuXxuXo
Spoiler Show #12