En un mundo en el que se estrenan un promedio de 22 series por semana, incluyendo capítulos semanales, es normal que algunas producciones pasen desapercibidas, es por eso que nos dimos a la tarea de encontrar las series que merecen otra oportunidad.
No es broma que hay un vasto universo de producciones en las diversas plataformas de streaming, aunque hay algunas que brillan, que rompen el internet, que generan millones de memes, y hay otras que, aunque igual de valiosas, pasaron desapercibidas por culpa del algoritmo, la mala suerte o simplemente porque llegaron antes de su tiempo.
Estas son las series que no se llevaron premios grandes, ni trending topics, ni figuraron en listas de “lo más visto”, pero que igual valen la pena descubrir, rescatar o redescubrir.
Imagínate una serie sobre la revolución tecnológica de los años 80 y 90 que, en lugar de enfocarse en Steve Jobs o Bill Gates, se centra en los personajes olvidados, en los genios anónimos que hicieron posible internet tal como lo conocemos. Eso es Halt and Catch Fire.
Con un reparto conformado por Lee Pace, Mackenzie Davis y Scoot McNairy; un desarrollo de personajes extraordinario y un ritmo que crece con cada temporada, esta serie comenzó como un drama “sobre computadoras” y terminó siendo un retrato profundamente humano sobre la ambición, la innovación y el precio del éxito.
¿Y si descubrieras que existe un universo paralelo? ¿y tú mismo en él es completamente distinto? Counterpart es una historia de espías con tintes de ciencia ficción, donde la intriga política y la filosofía de identidad se entrelazan con maestría.
J.K. Simmons se luce interpretando dos versiones de su personaje, en una actuación doble que te atrapa desde el primer episodio. Cancelada injustamente después de dos temporadas, esta serie merecía una vida más larga, pero lo que dejó es lo suficientemente bueno como para engancharte y dejarte pensando.
Uno de los experimentos narrativos más ambiciosos y extraños de Netflix es The OA, la mezcla grande de drama, ciencia ficción, espiritualidad y danza interpretativa en una historia que no se parece a nada más.
Brit Marling, cocreadora y protagonista, nos lleva por un viaje de dimensiones paralelas, misterios sin resolver y una comunidad de personajes vulnerables y complejos. Aunque su cancelación dejó un vacío inmenso, su capacidad para tocar temas existenciales y emocionales de forma tan única la convierte en una serie que sigue resonando entre quienes se atrevieron a verla.
Emma Stone y Jonah Hill protagonizan Maniac que parece un experimento psicodélico con estilo retro-futurista y fondo existencial. La miniserie nos lleva por una prueba farmacéutica que promete “curar la mente” y, en el proceso, se convierte en un viaje por traumas, relaciones rotas, mundos imaginarios y realidades alternas.
Visualmente impactante, narrativamente atrevida y emocionalmente densa, fue una serie que pasó desapercibida por ser difícil de clasificar. Pero justo ahí radica su encanto: no es como nada más que hayas visto.
Una de las propuestas más arriesgadas de HBO en sus inicios fue Carnivàle la cual cuenta la historia de un joven con poderes sobrenaturales que se une a un circo ambulante en la década de 1930, mientras un predicador oscuro prepara su ascenso.
Con una atmósfera gótica, un subtexto religioso-apocalíptico y un lore complejo, esta serie era demasiado densa y ambiciosa para su época. Solo duró dos temporadas, pero ha ganado estatus de culto por su estética única, sus temas profundos y su narrativa que mezcla lo divino con lo grotesco. Si amas las series que te obligan a pensar, esta es para ti.
Estas series que merecen otra oportunidad no rompieron récords de audiencia, pero tienen algo que muchas otras no: alma, originalidad y valentía narrativa. Algunas fueron canceladas sin explicación, otras simplemente no llegaron al público adecuado. Pero eso no significa que deban ser olvidadas.
Porque no siempre la mejor producción es la más popular, a veces, lo verdaderamente valioso está en lo que pasó de largo.