Hay algo casi mágico en una serie que sabe exactamente lo que es y no pide perdón por ello, mientras los críticos de prestigio se aferran a dramas impecables, hay veces que solo queremos desconectar el cerebro, abrir una bolsa de palomitas y dejar que una serie absurda nos entretenga. La televisión siempre ha sido, ante todo, una forma de evasión. Y eso significa que también hay espacio para lo ridículo, lo exagerado y lo deliciosamente malo.
Estas series tienen puntuaciones altísimas, decisiones narrativas que desafían toda lógica, presupuestos visiblemente bajos y actuaciones raras, sin embargo, ahí están vigentes, queridas e imposibles de olvidar. Porque a veces, ser “malo” es exactamente lo que hace que algo sea inolvidable.
Aquí van 5 series que son tan malas que son buenas:
1.Pretty Little Liars
Te preguntarás ¿Por qué es “mala”? Cuenta con errores de continuidad, relaciones tóxicas y una gemela malvada con acento británico.
Pretty Little Liars empezó con fuerza, pero con el tiempo los errores de continuidad, las relaciones problemáticas y los giros cada vez más se acumularon. La trama de Aria y su profesor de inglés es uno de esos aspectos que envejecieron terriblemente mal, y la serie nunca tuvo miedo de ir demasiado lejos.
Y precisamente por eso sigue siendo relevante, ya que construyó una rivalidad mortal basada en concursos de disfraces de Lady Gaga para Halloween. Pretty Little Liars siempre cruzó la línea de lo excesivo, y ese exceso es exactamente lo que la mantuvo durante tantos años.

2.American Horror Story
Cada temporada pierde el enfoque y termina con giros infundados, American Horror Story es la serie más infame de la televisión moderna. Creada por Ryan Murphy y Brad Falchuk, cada temporada cuenta una historia completa, pero las cronologías no están aisladas, los personajes de temporadas pasadas reaparecen en crossovers auto referenciales que a veces funcionan y a veces no.
Ya sea que la historia gire en torno de brujas angustiadas, un verano de los ochenta o un documental de crímenes falsos, la serie frecuentemente pierde su foco original y termina tejiendo los relatos más inimaginables.

Los expertos del género la denunciarán hasta el fin de los tiempos, pero si decides no tomarla en serio, cada entrada ridícula es un maratón de fin de semana potencialmente perfecto para disfrutar!
3.Scream Queens
Su humor negro no siempre aterriza, y a veces parece parodia de sí misma, Scream Queens es obviamente una sátira, pero el humor oscuro de la colaboración Murphy/Falchuk/Brennan no siempre funcionó.

Es una de las pocas series que camina la línea entre lo ligero y lo absurdo sin perder el ritmo.
Emma Roberts como Chanel Oberlin fue un momento cultural que nadie olvida, y Chad Radwell es uno de los mejores papeles de Glen Powell hasta la fecha. Ya sea en un campus universitario asesino o en un hospital inquietante, Scream Queens siempre es divertida y rara vez seria.
Esa irreverencia total no es para todos, pero quienes la disfrutan, la aman!
No olvidemos por supuesto la participación de Ariana Grande que marcó sin duda el inicio de esta historia.

4.Riverdale
Riverdale es la serie más loca de los tiempos.
Lo que comenzó como un misterio de asesinato inspirado en los cómics de Archie se transformó en algo innombrable como superpoderes temporales, viajes en el tiempo, episodios musicales, y una docena de capítulos que podrían haber sido el final de la serie.

5.Todo vale
Esta serie es el ejemplo perfecto de la era actual, un drama legal creado por Ryan Murphy con un elenco de lujo (Glenn Close, Sarah Paulson, Kim Kardashian, Naomi Watts, Niecy Nash) que fue destrozado por la crítica y calificada como “el peor drama televisivo de la historia” por medios como The Guardian y The Times.

¿Y sabes qué? Es un fenómeno absoluto. Lidera el Top 10 de Hulu en Estados Unidos, tiene un 65% de audiencia y ya está renovada para una segunda temporada, sin duda de mis favoritas.
Las historias que nos cuentan no necesariamente deben ser siempre arte elevado. A veces sólo se necesita ser divertida, absurda y genuina. Y estas series, con todas sus imperfecciones, son la prueba de que lo “malo” también puede ser inolvidable.

