Durante la 23° edición del GIFF se llevo acabo la presentación internacional de la cinta Los Lobos, dirigida por Samuel Kishi Leopo, la cual recibió el premio del Jurado Internacional a Mejor Película en la sección Generation Kplus durante la más reciente edición de la Berlinale y fue la ganadora a Mejor Largometraje durante dicha edición del GIFF.
Samuel Kishi Leopo y Martha Lorena Reyes nos contaron TODO sobre la cinta galardonada en el GIFF

Charlamos con Samuel Kishi y Martha Lorena Reyes sobre esta cinta que muestra una nueva mirada de la migración, la soledad, la maternidad y la solaridad.
«Todo surge con un ejercicio de mantra que se llama ‘me acuerdo que’, en el que tienes que comenzar a recordar cosas. Uno de mis ‘me acuerdo que’ fue un episodio en el que mi madre nos llevó a mi hermano y a mí a Santa Ana, California, a probar una nueva vida. Ella tenía que salir a trabajar y nos dejaba una pequeña grabadora en la que grababa historias, cuentos y las reglas de la casa, y si la extrañábamos la prendíamos y listo» nos dijo Samuel.
La cinta relata la historia de dos niños que son llevados por su madre a Estados Unidos en busca de mejores oportunidades. Cada día, mientras esperan que su mamá regrese del trabajo, escuchan los cuentos, reglas y lecciones de inglés que ella les deja en una vieja grabadora de cassette, por lo que construyen un universo imaginario y esperan que se cumpla la promesa de ir a Disneylandia.
«Para nutrir mucho más la historia entrevistamos a migrantes en Santa Ana, California, y a amigos migrantes, especialmente de Guadalajara. Mezclando todo con mis vivencias personales y las de mi madre nació el guión de lo que se convertiría Los Lobos» comentó Samuel.

La cinta pretende mostrar una realidad mucho más tangible, es por eso que los personajes se muestran sin filtros. Tal es el caso de la mamá de los chicos, interpretada por Martha, rol que logró a través de un duro proceso de investigación y análisis.
«Investigando y entrevistando a mujeres migrantes, especialmente a madres solteras, pude llegar con una propuesta más fija y real del personaje, porque en ese entonces el rol aún estaba escrito como una madre feliz, del imaginario, esas que siempre están sonriendo y dan todo de sí mismas, y entonces optamos por convertirla en una mamá más real» afirmó Martha.

Una de las partes para trabajar esta historia fue no idealizar a mi mamá y su experiencia, sino hablar con ella y poder mostrar todos sus ángulos.
La historia pretende romper tanto los chicles de la maternidad como los de las mujeres solteras y trabajadoras, pues existe un imaginario fijo y erróneo sobre estas figuras representativas.
«Trabajar con un imaginario termina convirtiendo las cosas en algo irreal, en algo diseñado, entonces lo que hicimos fue ser honestos y hablar sobre el personaje desde sus deseos, sus búsquedas, sus errores y aciertos. Así pudimos hacerla compleja, real y no encasillarla como suelen hacer los guionistas hombres», comentó Samuel, quien no se detuvo tanto en explicar el proceso de observación, cosa que para Martha fue muy importante. «Me dediqué a observar las conductas, no solo las de amor, sino también cómo una madre regaña, corrige y hace notar a sus hijos sus errores» nos dijo ella.
A veces subestimamos a los niños por ser niños y no nos damos cuenta que sí pueden hacer muchas cosas a su manera y ritmo. Debemos poner atención en lo que hacemos y cómo los afecta.

Por último, Samuel nos cuenta sobre la decisión de utilizar lobos para la historia y la importancia que tiene hablar sobre la migración desde la mirada y afectación de los niños y no solo de los adultos.
«Los niños crearon los lobos durante los ensayos y también recordé un poco cómo jugaba yo al lobo. Me pareció muy interesante plantear a los personajes como una manada de lobos heridos que tienen que lamerse para curarse y cicatrizar, como sucede cuando una familia migrante llega a un nuevo lugar» cerró Samuel.
