Review: «Sorda» de Eva Libertad: Un Estudio de la Inclusión y la Ausencia

Sorda, dirigida por Eva Libertad, se alza como una pieza cinematográfica perspicaz y profundamente humana, que no solo narra una historia personal, sino que también funciona como un valioso estudio antropológico sobre la convivencia de dos mundos: el oyente y el no oyente.

Sinopsis Profunda

La trama se centra en Ángela, una mujer sorda de nacimiento que está esperando a su primer bebé. Hasta ese momento, Ángela ha sido el centro de atención de su marido, quien se comunica con ella a través del lenguaje de señas. Sin embargo, su embarazo revela una profunda y dolorosa inseguridad: 

Ángela desea fervientemente que su hija nazca sorda también, buscando en esta coincidencia una compañera incondicional en su universo de silencio y una forma de asegurar su conexión más profunda.

Cuando la niña nace oyente, las expectativas de Ángela se desmoronan. Ella comienza a experimentar un proceso gradual de exclusión. Su marido, ahora en un nuevo rol de paternidad con una hija oyente, parece distanciarse, y la niña no la toma en cuenta en su día a día. Ángela se siente cada vez más aislada y desplazada dentro de su propia familia, percibiendo que su sordera es la causa de este nuevo vacío.

La Gestión del Mundo No Oyente y la Exclusión

La película aborda con sensibilidad la manera distinta en que las personas no oyentes gestionan el mundo. Para ellos, la necesidad de sentirse incluidos en un entorno predominantemente oyente es constante. La película ilustra cómo la exclusión, sutil o explícita, empuja a estos individuos a un ensimismamiento personal que los aísla progresivamente de su entorno. Este aislamiento, que puede ser defensivo, termina por crear barreras más sólidas que la propia barrera auditiva.

Un Estudio Cinematográfico en Dos Enfoques

La gran riqueza de «Sorda» reside en su audaz estructura narrativa, que establece una dicotomía fundamental en la experiencia sensorial:

El Enfoque Oyente: La primera parte de la película se construye desde la perspectiva oyente. Escuchamos las conversaciones y los sonidos de fondo mientras observamos a los personajes, incluidos los que se comunican en lenguaje de señas. Esto refleja cómo el mundo oyente aborda a las personas sordas: a veces con lástima, a veces con miedo o incomodidad, y en ocasiones, con simple curiosidad. La inclusión del sonido en esta fase nos sitúa en el lado de la mayoría, forzándonos a mirar la otredad.

El Enfoque Sordo: En un giro contundente y efectivo, la película elimina el sonido, sumergiendo al espectador en el universo de Ángela. Desde este punto, todo es su perspectiva: solo imágenes y señas. El mundo se convierte en una serie de expresiones faciales, movimientos y vibraciones silenciosas. Esta ausencia auditiva no es un mero truco técnico, sino un vehículo para la empatía, mostrando cómo un sordo «ve» el mundo sin escucharlo.

Al alternar estas perspectivas, la película logra ese estudio casi antropológico del comportamiento de ambos universos cuando se ven obligados a convivir y a entenderse mutuamente.

Efectividad y Mensaje Central

“Sorda” es extremadamente efectiva porque logra introducir un potente mensaje de inclusión sin caer en el aleccionamiento o el sermón moralizante. Su ruta es la de la empatía.

Es notable la valentía de Eva Libertad al no temer criticar las «histerias» de ambos lados. Ella expone el egoísmo inherente en la falta de voluntad de ser empático: el oyente que no hace el esfuerzo de entender el silencio, y el no oyente que se refugia en su aislamiento sin tender puentes.

En el caso de Ángela, su visión paternal se revela inmadura y egoísta al desear la sordera de su hija solo como un paliativo para su propia soledad. Al no materializarse ese deseo, se aísla y culpabiliza a su entorno de su propio encierro emocional. La película, por lo tanto, humaniza a su protagonista al mostrar sus defectos y su lucha interna por aceptar una realidad que la obliga a salir de su zona de confort.

«Sorda» ofrece una visión muy completa del conflicto. Logra empatizar con las dificultades del sordo en un mundo oyente, pero también obliga a este a asumir su parte de responsabilidad en la conexión con el otro. El largometraje no solo muestra el mundo de las ausencias auditivas, conformado de imágenes y señas, sino que utiliza esa ausencia para llenar el vacío de la comprensión y la empatía. Es, sin duda, una obra que invita a la reflexión profunda sobre la naturaleza del aislamiento y el verdadero significado de la inclusión.


Spoiler Show #11