Review Sirāt: Un Viaje Desafiante y Electrizante al Corazón del Desierto
La más reciente obra del cineasta gallego Óliver Laxe, Sirāt, no es solo una película, sino una experiencia visceral y arrolladora que desafía las convenciones. Ganadora del Premio del Jurado en el Festival de Cannes 2025, la cinta se establece como un «road trip» apocalíptico y metafísico que utiliza la inmensidad del desierto marroquí (y español) como un personaje más, un espejo implacable del vacío y el dolor.
2 El Viaje al Abismo: Familia, Duelo y un Rodaje Extremo
El hilo conductor de Sirāt es la búsqueda desesperada de Luis (Sergi López), un padre que, junto a su hijo pequeño Esteban (Bruno Núñez), se aventura en las raves ilegales y eternas del desierto del sur de Marruecos para encontrar a su hija Mar, desaparecida meses atrás en una de estas fiestas. La película se convierte en una odisea de superación física y espiritual, donde la pérdida familiar y el duelo se vuelven palpables bajo el sol abrasador.
El rodaje en el desierto, entre localizaciones en Erfoud (Marruecos), Teruel y los Monegros (España), fue un desafío logístico y climático formidable. El director de fotografía, Mauro Herce, consigue que el polvo, las montañas escarpadas y el sol implacable se sientan como un nexo entre los personajes y su destino. Sin embargo, Laxe, acostumbrado a rodar en condiciones extremas (como en O que arde), se atrevió a minimizar los riesgos, configurando un equipo reducido para capturar la naturalidad y el realismo que el relato exigía. Esta dureza física se traduce en una tensión electrizante que traspasa la pantalla, haciendo sentir al espectador el peso de la travesía.
2 Subtextos Sociales y el Contraste del Desierto
Laxe utiliza la inmensidad árida no solo como escenografía, sino como un lienzo para explorar subtextos políticos y sociales de gran calado.
La Inmersión en la Subcultura Rave: La película se adentra en el mundo de las trance parties en el desierto, retratando una comunidad de inadaptados y figuras marginales. Estos raveros representan una resistencia antisistema y una búsqueda de libertad radical, viviendo al margen de la sociedad burguesa y consumista. El contraste es brutal: el tecnho vibrante y la euforia del trance se oponen a la hostilidad del paisaje y el vacío emocional de los protagonistas.
Contexto Geopolítico y Migratorio: A pesar de que la trama principal es la búsqueda familiar, las críticas especializadas han señalado que Laxe sitúa las tensiones geopolíticas en el telón de fondo. El desierto marroquí es un umbral clave en las rutas migratorias africanas hacia Europa, y la película roza sutilmente esta realidad, contraponiendo la «itinerancia» por placer (los raveros) con la itinerancia forzada (la migración), ofreciendo una meditación poética y política sobre la modernidad y la imposibilidad de salirse del sistema.
3 Un Guion Impredecible y el Cine de la Crueldad
El guion, escrito por Óliver Laxe y Santiago Fillol, es una de las grandes fortalezas de Sirāt. Lejos de seguir una estructura de road movie tradicional o un drama familiar al uso, la narrativa da giros argumentales crueles e inesperados que consiguen mantener al espectador al borde del asiento.
La película se desprende arriesgadamente de la alianza afectiva con sus personajes, sometiendo a Luis y Esteban a una tortura cinematográfica y emocional que muchos críticos han emparentado con el «cine de la crueldad». Las escenas de duelo y pérdida son intensas, minimalistas y contenidas, gracias a una actuación profunda de Sergi López. El viaje físico se transforma en un descenso a los infiernos, una aventura que serpentea entre lo físico y lo espiritual/metafísico, culminando en un final desgarrador que busca dejar al espectador tan extasiado como perturbado.
4 El Reconocimiento en la Riviera Francesa
El riesgo narrativo y la contundencia visual de Sirāt fueron recompensados con el Premio del Jurado en el Festival de Cannes 2025. Este galardón subraya la capacidad de Laxe para desafiar las formas y completar su «Grand Slam» en el certamen francés, habiendo sido premiado anteriormente en la Semana de la Crítica, la Quincena de Realizadores y Una Cierta Mirada.
La película fue definida por la crítica como una «oda antisistema» y una «experiencia cinematográfica brutal». La puesta en escena, con la cinematografía de Mauro Herce, y el uso fundamental de la banda sonora techno de Kangding Ray, crean una obra hipnótica que embriaga para luego conmocionar. Sirāt demuestra que el cine de autor arriesgado, libre y de profundo calado visual, sigue conquistando los escenarios más importantes del cine internacional, exigiendo al espectador que se enfrente a una experiencia total, sensorial y sin concesiones.
Sirāt es, en esencia, la bofetada de polvo caliente, el eco del bajo y la indiferencia del cielo ante la tragedia humana. Una obra que exige ser vista y sentida.