Review: “Michael”, El resplandor de una leyenda por encima de sus sombras

La llegada a la pantalla grande de la biopic de Michael Jackson, dirigida por Antoine Fuqua, no es solo un evento cinematográfico; es una colisión de emociones, recuerdos y, sobre todo, una necesaria reparación de daños. Tras ver el resultado final, queda claro que la película no busca ser un expediente judicial, sino un tributo a la genialidad que cambió la historia de la música para siempre.

Jafar Jackson: Una encarnación, no una imitación

El mayor reto de esta cinta recaía sobre los hombros de Jafar Jackson. El temor a ver una “imitación barata” se disipa desde los primeros minutos. Jafar no solo replica los pasos; encarna el alma de su tío. Hay una contención emocional en su mirada que nos habla de los traumas de la infancia y de la pérdida de la identidad, pero también hay una explosión de luz cuando sube al escenario. Logra capturar esa dualidad de Michael: la fragilidad del hombre frente a la omnipotencia del artista.

Un viaje a la era dorada

La narrativa nos lleva por un viaje impecable que abarca desde la formación de los Jackson 5 en los 60 hasta el histórico concierto de Wembley en 1988. Es un festín visual y sonoro ver el proceso creativo detrás de hitos como Thriller (el disco más vendido de la historia con sus 100 millones de copias) y la era Bad. Fuqua acierta al darle peso a la música; después de todo, es el lenguaje por el cual Michael se comunicaba con el mundo.

¿Por qué elegir la celebración sobre el dolor?

Muchos críticos han señalado la omisión de los pasajes más oscuros y polémicos de la vida de Jackson. Sin embargo, me parece que existe una dignidad profunda en la decisión de la película. ¿Por qué tenemos esa urgencia social de hurgar siempre en la herida y en lo doloroso? La vida de Michael ya estuvo bajo el microscopio del juicio público durante décadas. Lo que esta película nos ofrece es la oportunidad de celebrar sus logros, reconocer su humanidad y honrar la leyenda.

La Mitología del Ídolo y el Derecho a la Luz

En última instancia, la cinta de Fuqua nos plantea una interrogante fundamental sobre la función del cine en la construcción de la memoria colectiva: ¿es el biopic un patíbulo para juzgar al hombre o un altar para preservar al mito?
En una era contemporánea obsesionada con el desmantelamiento de los ídolos y el escrutinio del trauma como único acceso a la ‘verdad’, elegir la celebración sobre el morbo es un acto de rebeldía intelectual. El arte de Michael Jackson fue, en su esencia, un lenguaje de transmutación: convirtió el dolor en ritmo y la soledad en un espectáculo universal. Al centrar nuestra mirada en sus logros y su genio, no estamos ignorando la sombra, sino reconociendo que la trascendencia de un artista no se mide por sus abismos, sino por la luz que fue capaz de proyectar sobre los demás. Al final, las leyendas no nos pertenecen por sus errores, sino por la belleza que dejaron como herencia; y en ese sentido, Michael es el testimonio necesario de que la gloria, cuando es genuina, es imperturbable.

Spoiler Show #15