Review: “La Gracia” de Paolo Sorrentino y la semiótica de lo onírico

Tras ver La Gracia (La Grazia), la más reciente obra de Paolo Sorrentino, queda claro que el director italiano mantiene intacta su capacidad para cautivar e impresionar al espectador. Como es costumbre en su filmografía, Sorrentino demuestra una mano sumamente firme para dialogar con la filosofía y las situaciones más profundas de la experiencia humana: la melancolía, la muerte, la nostalgia, el sentimiento de abandono y el luto. Es un abordaje temático que ya le hemos aplaudido en joyas como La gran belleza, Parthenope y Fue la mano de Dios.

En La Gracia, el núcleo narrativo gira en torno a un concepto contundente: el peso de la verdad. Es una carga inmensa que arrastra consigo la soledad, el paso de los últimos días de una vida y la persistencia del recuerdo. Todo este peso recae sobre el protagonista de la historia, un mandatario llamado Mariano De Santis, quien es interpretado maravillosamente por Toni Servillo, el actor fetiche del director que ya nos había deslumbrado en La gran belleza.

A nivel técnico, Sorrentino se apoya en su equipo habitual para entregar un trabajo impecable en cuanto a diseño de producción y fotografía. Sin embargo, es el apartado sonoro el que resulta verdaderamente sobresaliente. La música se entrelaza de manera magistral con los diálogos internos del personaje principal, quien constantemente conversa con su esposa ya fallecida. En uno de los puntos más altos de esta introspección, Servillo mira fijamente a la cámara, a punto de romper la cuarta pared. Es este atrevimiento de Sorrentino —el jugar con el espectador, comprometerlo y arrastrarlo dentro de la historia— lo que hace que sus películas sean tan bellas y filosóficamente relevantes.

Desde un punto de vista imagológico y semiótico, La Gracia es una obra riquísima en simbolismos. A lo largo del metraje, vemos al personaje de De Santis constantemente situado en puentes justo en los momentos donde debe tomar decisiones. Esta no es una elección casual; el puente significa el paso hacia el otro lado, la transición y la obligación de elegir un camino. Es una simbología importante que resuena con la vida, la muerte, las decisiones políticas y familiares, pero, sobre todo, con los dilemas a los que nos enfrentamos nosotros mismos todos los días.


La Gracia es una película poética, cargada de melancolía y reflexión. Estrena esta semana en cines y también formará parte del catálogo de Mubi. Un visionado indispensable para quienes buscan un cine que desafíe el alma.

Spoiler Show #13