Hay películas que funcionan por lo bien que están hechas y otras que funcionan porque son un desastre encantador. En este review de Te Van a Matar pertenece, sin pena, al segundo grupo. Y lo curioso es que ahí, en ese exceso sin control, encuentra su mayor virtud, es tan absurda que termina siendo profundamente divertida.
Desde su planteamiento, Te Van a Matar deja claro que estamos ante una mezcla extraña en la que intenta ser thriller, coquetea con el terror, se asoma al “good for her” y, sin pedir permiso, termina por abrazar una comedia cada vez más desbordada. No siempre sabe lo que quiere ser, pero sí sabe algo importante, no quiere que apartes la mirada.
La historia engancha desde el inicio con una idea que, en el papel, funciona. Hay secuencias de acción que destacan, aunque constantemente juegan en el terreno de lo irreal. Pero lejos de ser un problema, ese exceso se convierte en motor, quieres ver hasta dónde puede llegar… y la respuesta es siempre “más lejos”.
Bajo la producción de Andy Muschietti y Barbara Muschietti, la película se alinea con esa visión de un cine de género que apuesta por romper moldes. Aquí no hay miedo al ridículo, ni al exceso, ni a llevar una idea hasta sus últimas consecuencias. Es un terror moderno que entiende que el entretenimiento también puede venir del descontrol.
Eso sí, el principal tropiezo está en su propia ambición. La exageración, especialmente en esa sensación de que los personajes son prácticamente inmortales, termina por saturar. Cuando parece que ya llegó a su límite, decide ir más allá, luego más, y luego otro poco. Es un riesgo que no siempre juega a su favor.
En cuanto a actuaciones, Zazie Beetz sostiene la película con presencia y carisma, pero es Patricia Arquette quien realmente se roba la pantalla. Los personajes pueden caer en el cliché de millonarios caprichosos y figuras exageradas, pero están interpretados con tal convicción que terminan funcionando.
Narrativamente, incluso se permite guiños a estructuras tipo Quentin Tarantino, que juega con la historia desde distintos puntos de vista. No es su fuerte, pero aporta dinamismo a una trama que, afortunadamente, nunca se siente pesada.
Al final, esta review de Te Van a Matar lo deja claro, esta no es una película que busque profundidad, sino impacto inmediato. Habla de venganza, de relaciones y de esta tendencia del “good for her”, pero su verdadero objetivo es otro, que el espectador se divierta.
Y lo logra. Porque cuando una película te hace olvidar todo y simplemente disfrutar el viaje, ya hizo su trabajo. Es claro que Te Van a Matar no es perfecta, pero vaya que es entretenida.
