En una época donde la creación de contenido se está volviendo repetitiva o poco creativa en televisión y streaming, la llegada de Swarm se siente como un vaso de cerveza helada en un día de mucho calor.
Swarm no era una de las series más esperadas del año y tampoco una de las más promocionadas, pero logra destacarse por su historia tan particular. Todos los años hay un programa que nos sorprende y se posiciona como uno de los mejores estrenos del año sin que nadie lo haya predicho. Este es el caso del show creado por Donald Glover en Amazon Prime Video.
¿De qué se trata? En esencia, Swarm tiene como protagonista a una adolescente (Dre, interpretada por Dominique Fishback) obsesionada con una cantante de pop (Nijah), y esa manía por su figura se termina volviendo sumamente peligrosa. No es una premisa que no se haya visto antes, pero lo especial está en la narración de la historia.
Dominique Fishback es genial como el centro de la historia. Dre comienza como una chica cuya vida se demorona a su alrededor e intenta buscar venganza a su manera. Podemos empatizar con ella al principio, pero a medida que pasan los episodios las cosas se van tornando cada vez más oscuras.
Dre pasa de ser una amiga aparentemente confiable e inocente a una persona sumamente peligrosa e impredecible. Hay suicidios, sexo, drogas, humor, asesinatos, cultos nocivos, robos, alucinaciones y mucho más. Uno realmente no puede anticipar lo que va a pasar en el próximo episodio.
La impredecibilidad de la protagonista se transmite a la trama en general, la cual nos va sorprendiendo minuto a minuto, y el hecho de tener personajes alrededor de ella que nunca duran más de uno o dos episodios también ayuda a que la historia sea dinámica y muy entretenida.
Por último, en los dos episodios finales la serie se transforma en una suerte de falso documental. El centro de la historia sigue siendo el mismo, Dre, pero ahora seguimos la investigación de Loretta (Heather Simms), quien se encarga de explorar todos los crímenes relacionados a la protagonista.
Con un cameo genial de Billie Eilish, burlas y críticas hacia la tóxica obsesión generada en las redes sociales, Swarm se convirtió rápidamente en una de las series más geniales del año. Y no necesitó de 12 episodios de una hora para lograrlo, sus 7 capítulos de 35/45 minutos son la cantidad perfecta.