Después de una larga espera llena de anticipación y una campaña de promoción que ha mantenido a los fanáticos en vilo, finalmente ha llegado el momento: Fast X (Rápidos y Furiosos X) llega hoy a las salas de todo el mundo y con ella el comienzo de la esperada trilogía final de esta épica saga.
Rápidos y Furiosos X es entretenida y explosiva, pero desigual – Fast X


Desde su debut en 2001, la saga de Rápido y Furioso ha mantenido una tradición única que ha cautivado a la audiencia: superar los límites establecidos por cada entrega anterior en términos de locura y riesgo. Lo que comenzó como una película sobre carreras callejeras ha evolucionado en una franquicia que desafía constantemente las leyes de la gravedad y nos sumerge en un mundo de emociones. Cada nueva entrega se ha esforzado por sorprendernos con secuencias de acción cada vez más impresionantes, acrobacias audaces y giros argumentales inesperados y ridículos pero a la vez emocionantes.
De principio, la mano de Justin Lin como director nos aseguraba todo lo anterior, sin embargo, diferencias creativas con el protagonista Vin Diesel obligaron a cambiar de director y Louis Leterrier llegó a «poner orden» e iniciar el explosivo y épico final de la franquicia de películas más redituables de los últimos tiempos.
Pero, ¿Fast X (Rápidos y Furiosos X) logra cumplir las expectativas y ser el inicio del gran final que todos esperan? La respuesta simple es no. La película es como una colección de grandes hits de cualquier grupo musical moderno. No solo se cuelga descaradamente directamente de Fast Five para la narrativa, sino que también de otras películas de la serie, ya sea a través de menciones directas o secuencias de acción diseñadas para recordar momentos similares.
El guion de Dan Mazeau y el antes mencionado Justin Lin es como un playlist que repite y repite tracks para lograr el éxito fácil. A pesar de que hay algunas escenas de acción inverosímiles y simples, la mayoría de ellas se rescatan por la actuación divertida de Jason Momoa.

Leterrier prometió que no iba a ir tan lejos como en la Parte 9 en el sentido que no iba a mandar al espacio a los autos y que apostaría por secuencias más prácticas para aterrizar la franquicia y llevarla de nuevo al mundo de lo verosímil y razonable. Eso se nota en la primer secuencia de acción: las escenas que se filmaron en Roma son una gran forma de iniciar esta historia, sin embargo después de esa gran secuencia todo se descontrola y se pierde el impulso inicial.
La gran cantidad de actores que hay es abrumadora. En momentos parece que tienen un checklist y que su misión es hacer desfilar a todos los actores aunque solo digan una frase y es ahí donde todo se pierde. La trama hace piruetas para tratar de ponerlos a todos en diferentes predicamentos, y que nos interesen, pero al final se sienten más como historias de relleno.
Momoa como el villano Dante Reyes es lo más fresco que se agrega a la franquicia, pero después de un rato la falta de desarrollo de su personaje hace que se sienta repetitivo y en ocasiones sobreactuado.
Lo que es punto medular es el duelo entre de Dom & Dante, y la película es efectiva cuando estos dos se enfrentan en la pantalla. Desafortunadamente, todos los demás personajes salen sobrando, y hacen que la película se sienta súper larga y en momentos aburrida mientras no salgan estos protagonistas.

La saga no se ha caracterizado por sus brillantes diálogos, y en esta ocasión se sienten más falsos que nunca. El discurso de la familia ya no tiene el mismo impacto que antes y las partes de comedia son prácticamente nulas. La actuación fársica de Momoa como el villano estereotipado y psicótico rescata esa parte de la trama.
Aunque Leterrier es malo con la historia y la emotividad es muy efectivo en el terreno de la acción. Las secuencias con los autos se sienten espectaculares, pero el director fuerza el guion para meter la mayor cantidad de peleas a puño limpio (que le encantan) aunque sean totalmente innecesarias.

En conclusión, hay mucha acción y poca emoción. A pesar de que todo está visualmente perfecto, este intento de regreso a las raíces pierde corazón y la convierte en una de las películas más flojas de la franquicia. Se nota que estaban alargando la historia y además agregando la mayor cantidad de cameos posibles para ir tachándolos de la lista.
La parte final de la película es lo más interesante, sin embargo se siente distante a lo que se ha presentado antes. El concepto de familia que trabaja unida nunca aparece, todo es Diesel vs Momoa. Y aunque no deja de ser entretenido, va en contra de los que nos han enseñado en las últimas entregas.

Fast X (Rápidos y Furiosos X) es una aceptable película de acción llena de explosiones, peleas, carreras de autos y locaciones internacionales que debe verse en la pantalla gigante. Sin embargo, en lugar de apretar el acelerador a fondo, la franquicia parece que pisa el embrague, y nos deja en ascuas acerca de cuál será el siguiente movimiento.
Esperemos que en la parte 12 ahora si vayan a fondo y metan sin miedo al nitro.