Desde que en 1962 el compositor Richard Rodgers se convirtió en el primer artista en coronarse con el codiciado estatus EGOT —haber ganado un Emmy, un Grammy, un Oscar y un Tony competitivos—, la historia del entretenimiento ha observado con veneración a quienes han logrado esta rara proeza artística.
Hasta el día de hoy, al menos 22 personas han alcanzado este hito compitiendo en las cuatro disciplinas (otros seis artistas han logrado el estatus, aunque con premios honorarios o de trayectoria), y entre ellos hay figuras cuyos logros van mucho más allá de cruzar esa línea simbólica, acumulando galardones que reflejan su impacto profundo en cine, teatro, música y televisión.
El nombre que más resalta en el listado cuando se habla de EGOT no es solo por haber completado los cuatro grandes premios, sino también por la manera extraordinaria en que lo hizo: el compositor de origen filipino Robert Lopez no solo fue el más joven en lograrlo (a los 39 años), sino que es también el único en la historia en ganar cada uno de esos premios al menos dos veces en competencia. López ha ganado múltiples Emmys, Grammys, Oscars y Tonys por trabajos que van desde el musical de Broadway The Book of Mormon, hasta canciones icónicas de Disney como «Let It Go» (Frozen) y «Remember Me» (Coco), lo que lo convierte en un referente absoluto dentro de este exclusivo club.
Justo detrás se encuentra Alan Menken, genio compositor cuyo nombre es sinónimo de la edad dorada de los musicales animados de Disney. Menken ha acumulado ocho premios Oscar, la mayor cantidad obtenida por un EGOT, por trabajos en películas como La Sirenita, La Bella y la Bestia, Aladdín y Pocahontas, además de una impresionante colección de once Grammys y un Emmy, complementados con un Tony por Newsies. Su carrera, salpicada también de Globos de Oro por su música cinematográfica, subraya cómo un creador musical puede trascender géneros y formatos sin perder cohesión creativa.

Un tercer caso notable es John Legend, cuya trayectoria demuestra cómo las artes pueden converger en una sola voz. Legend no solo cumplió con los cuatro premios del EGOT, sino que ha ganado más Grammy que cualquier otro ganador del estatus, con una colección de 13 trofeos por su música y producción. También se ha hecho de un Óscar por la canción «Glory» (Selma) y seis Emmys, uno de estos por su trabajo como productor en Jesus Christ Superstar Live in Concert. Más allá de los EGOT, Legend ha obtenido reconocimientos significativos en la música popular y en eventos comunitarios, consolidando su papel como figura contemporánea de impacto global.
En el terreno del cine y el teatro, Steven Spielberg representa un caso singular: aunque es ampliamente celebrado como una de las figuras más influyentes en la historia del cine, su reciente incursión en el club EGOT se cerró con su primer Grammy en 2026 por el documental Music by John Williams, completando así una carrera que ya contaba con 13 Emmys y 3 Oscar, además de un Tony como productor (A Strange Loop). Spielberg ha influido en generaciones de cineastas y ha visto su obra reconocida con distinciones como el Kennedy Center Honors y premios honoríficos por su contribución integral a la industria.

Un cuarto perfil es el de Tim Rice, excelente letrista inglés que, con canciones para éxitos como Aladdín y Evita, ha cosechado múltiples Oscar (3), Grammys (5), un Emmy y tres Tonys. Rice, a diferencia de otros, integra en su palmarés también créditos en premios de teatro británico y honores como el Disney Legends Award, consolidando una carrera transatlántica en música y escena.
El listado de mayores ganadores continúa con figuras cuya diversidad artística es tan amplia como sus repercusiones culturales. Mike Nichols, director y productor, combinó cine, teatro y televisión con numerosas nominaciones y victorias; Mel Brooks, ícono del humor, sumó también premiaciones en comedia escrita, grabaciones y directores legendarios; y el compositor Marvin Hamlisch, que con su trabajo en clásicos como The Way We Were y El Golpe, en cine, y A Chorus Line, en teatro, logró dejar su huella en el firmamento artístico de EU.
Junto a estos gigantes, artistas como Rita Moreno, Whoopi Goldberg, Audrey Hepburn y Jennifer Hudson ejemplifican cómo la versatilidad interpretativa puede abrir puertas en múltiples arenas artísticas. Moreno fue pionera latina en lograrlo; Hepburn alcanzó el EGOT incluso post mortem; Goldberg dejó un precedente de lucha y representación en la industria, y Hudson lo logró en un lapso sorprendentemente corto, combinando actuación con producción musical.

En conjunto, estos ganadores representan no solo la cúspide de reconocimiento en sus respectivas disciplinas, sino también cómo la convergencia de cine, música, teatro y televisión puede dar lugar a carreras extraordinarias. Para muchos, el EGOT es más que un título: es una validación de la amplitud de su arte y de su influencia en culturas diversas.
Este estudio demuestra que el estatus EGOT, el competitivo y legítimo, no el que se apoya en premios a la trayectoria, es una de las distinciones más exigentes y raras del mundo del entretenimiento. Los máximos ganadores —desde Robert Lopez y Alan Menken hasta figuras recientes como Spielberg o John Legend— no solo han conquistado los cuatro premios principales, sino que han dejado huellas indelebles en sus campos respectivos, acumulando además otros reconocimientos importantes.
Sus legados muestran que la excelencia artística difícilmente puede ser encapsulada en una sola forma de arte; más bien, florece cuando cruza fronteras creativas y redefine lo que significa ser un artista completo en el siglo XXI.





