La primera temporada de Wednesday terminó de una manera muy particular, anticipando una vuelta de la serie, pero también mostrando que un nuevo antagonista se acerca, ¿quién es exactamente?
En la escena final, mientras Merlina regresa a su casa, recibe un misterioso mensaje de alguien que la amenaza de muerte. Esto es muy curioso, ya que el teléfono que tiene ella se lo regaló Xavier. ¿Es posible que él esté involucrado en esto? ¿Quién más tendría su número excepto por él?
Que Xavier sea quien le regala el celular no puede ser casualidad, ya que en la primera temporada hubo una marcada ausencia en el show, su padre. Victor Thorpe fue mencionado una vez y aparentemente es alguien muy famoso, pero nosotros nunca lo conocemos.
En un episodio se sugirió que Victor Thorpe estaba presionando a Xavier para que siguiera sus pasos, ya que decía que él tenía «un lado más oscuro que la mayoría de la gente no ve». Esto, junto con la afirmación de Xavier de que su padre vio su tratamiento de salud mental como «un problema de relaciones públicas que debe manejar», pinta una imagen de un padre más preocupado por su imagen que por el bienestar de su hijo.
Pero entonces, ¿por qué Thorpe se entrometería? Xavier fue arrestado bajo sospecha de ser un monstruo asesino y, a pesar de que se retiraron todos los cargos contra él, eso podría haber sido suficiente para ganarse su enemistad. Incluso es posible que ambos ahora odien a Wednesday.
El acosador de Merlina está a punto de ser una de las preguntas más importantes de la temporada 2, ya que el programa también requerirá un nuevo villano para impulsar la historia. Victor Thorpe sería un enemigo formidable, puesto que tiene los motivos para cobrarse venganza, posee la riqueza para rivalizar con la de la familia Addams y cuenta con poderes psíquicos.
Thorpe también podría ser fácilmente parte del grupo más grande detrás de Laurel Gates. Esta conspiración podría estar relacionada con la sociedad secreta de Nevermore y el misterio de por qué su grupo se vio obligado a disolverse 30 años antes después de la muerte de un niño normal.