Lo supe desde el comienzo, más siendo entusiasta del material original: es MUY difícil evaluar a la serie The Last of Us divorciándola del videojuego de la productora Naughty Dog. Sobre todo cuando el producto que nos entrega domingo a domingo HBOsigue tan de cerca lo que sucede en el origen. Por eso, si analizamos el episodio 8, titulado When We Are In Need, debo llegar a una cruda conclusión: no tuvo tanto impacto dramático como el mismo capítulo del juego.
Como en otros episodios, la serie intentó ponerle “picante” a lo sucedido, y fue contraproducente. Tantas escenas y actuaciones con matices religiosos girando en torno al antagonista David (Scott Shepherd) se sienten innecesarios, y el ritmo del episodio tampoco sirve bien a la historia.
Siendo claro, el tema no es que fue desacertada la elección de hacer foco en un grupo religioso, sino la magnitud con la que es presentada el mismo. Que el episodio comience con David predicando a su “rebaño” y una pancarta que dice “Cuando estemos en necesidad, él proveerá”, es demasiado, muy estereotipado.
A su vez, cuando Ellie se encuentra con él y su secuaz, parece una persona razonable y compasiva. Y ahí el momento más cuestionable del episodio, si lo comparamos con el material original: en el juego, cuando conocemos a David, nosotros como jugadores, al igual que Ellie, no sabemos si confiar en él o no. Es más, y algo que faltó en el capítulo de anoche: él y Ellie sobreviven juntos a una horda de infectados por lo que hay un mínimo de confianza construida ante él; la naturaleza malvada de David no se revela en un comienzo. En el programa, Ellie nunca forma ningún tipo de conexión con David, y la una montaña rusa emocional para el espectador desaparece. Es como si en el show se hubiese pensado en ir directo a la confrontación, sin darle matices de duda a la cuestión.
Las interacciones entre David y Ellie (Bella Ramsey) son muy buenas, siendo la que se encuentran solos charlando en esa suerte de cabaña destroza la más atractiva. Pero su confrontación posterior, con David haciendo todo lo posible para adoctrinar a Ellie en su culto, es demasiado: pedofilia, megalomanía, asesinato y tanto que cuenta él hace que lo odiemos de un segundo a otro. Repito: no se construye duda, no hay misterio, todo se acelera muchísimo. Demasiado en muy poco tiempo. El impacto es muy fuerte, demasiado tabú.
Más allá de lo anterior, la admiración de David por la pandemia que se vive en The Last of Us es realmente fresca, interesante, pero, nuevamente, al ser todo tan rápido, pierde fuerza, pierde valor. Si se le hubiera dado tiempo, todo hubiera fluido mejor.
Más allá de todo lo anterior, hay que destacar nuevamente las actuaciones de Ramsey y Pedro Pascal. Si bien Ramsey hace un trabajo fantástico al mostrar el espíritu de lucha y la dureza de Ellie sin dejar de lado su vulnerabilidad, hay que marcar que hubiera sido más impactante y gráfico que ellos se encuentren mientras ella mata a David: ese momento en el juego es TODO, ya que Joel no solo se percata que Ellie es dura, lo ve. Es una pequeña falla más, pero significativa.
Más allá de todo, el episodio termina con una nota alta y nos prepara para una última entrega que, esperemos, cierre muy bien este derrotero.
Cassandra Ciangherotti, Alfonso Borbolla y Nash en Spoiler Show con Rana Fonk.
En este programa nos visitan Cassandra Ciangherotti para hablar de Las Locuras, maternidad, actuación y mucho más; además el actor Alfonso Borbolla viene a divertirnos y a contarnos una anécdota genial con Thalia; y la actriz y creadora de contenidos Nash. ¡Charla y diversión asegurada!