Hoy en día, hablar del universo que conforman las series no sería completo si no se incluyen los servicios de streaming que están trabajando arduamente para competir en él. Sabemos que la televisión ha llegado a una gran calidad narrativa comparada con la que hay en el mundo cinematográfico. Es por ello que nuestra atención ya no puede quitarle los ojos de encima a la pantalla chica.
Si bien todas las compañías productoras y distribuidoras luchan para que el contenido que generan logre un éxito rotundo, no siempre es así. A veces hay historias muy adelantadas a su tiempo, o formatos no tan accesibles para la audiencia, o temas demasiado viejos o falta de audiencia –más si sólo se evalúa la local y no a nivel internacional–: estos son algunos de los factores para que una serie termine siendo cancelada abruptamente o llevada hacia un final más digno posible.
En el caso de las plataformas digitales, ellas lidian con los mismos problemas de los canales tradicionales de distribución. Pero no sólo ello, como la gran mayoría, estos servicios se prestan por un costo accesible, no cuentan con publicidad y nos hemos ido acostumbrando a ya no verla. Esto se traduce a que la compañía, en este caso particular hablaremos de Netflix, absorbe esos costos –pérdidas y ganancias por igual– y si la serie que produce no funciona tendrá que buscar una solución efectiva para su negocio.
Toda esta introducción va al tema de las recientes cancelaciones de dos de sus grandes producciones, Sense8 y The Get Down, las mismas que dejaron a muchos fans devastados, en particular a los llamados sensates, pues no veían venir una cancelación tan pronto cuando la segunda temporada tenía un par de semanas de haber salido en la plataforma que todos conocemos.
Si tomamos en cuenta el costo aproximado de cada episodio de la segunda temporada y analizamos que, tal vez, la primera temporada tuvo los mismos conflictos de grabación y que en promedio tenía el mismo costo por episodio, podemos calcular que la serie completa llegó a costar $207 MDD, aproximadamente, con un total de 23 episodios, cifra que la pondría en costo altísimo si la comparamos con una sola temporada de la aclamada serie de HBO, Game of Thrones.
El caso de GOT es singular y hasta sorprendente: en su segunda temporada cada episodio tenía un costo aproximado de $6 MDD y en su última temporada de emisión, la sexta, su costo por capítulo aumentó $4 MDD para dar como resultado que cada emisión dominical tenía un costo de $10 MDD. Sí, Game of Thrones es súper exitosa, casi todo el mundo la ama y además está llena de efectos visuales pero su costo ha incrementado tras 6 temporadas, mientras que series de Netflix tienen un presupuesto demasiado alto desde su primer y segunda temporada lo que hace que el riesgo sea mayor si la serie no logra el éxito esperado.
Netflix actualmente está disponible en más de 190 países, lo que podría significar un éxito asegurado para cualquier producción de este servicio, pero la realidad es que no es así. Primero debemos entender que no todas las regiones tienen el mismo catálogo por una cuestión de derechos, ya que antes de hacer su gran expansión sus producciones llegaban a manos de terceros donde el servicio no estaba disponible; después el gusto de cierto género o tipos de historia no siempre se adecua a todas las regiones por muy bien hecho que esté el producto; también está el costo del servicio, que si bien nosotros podemos viajar a otro país y seguir disfrutando de Netflix, el precio de contratación en nuestro país de origen no es el mismo que en todos lados ya que en algunos es más caro o más barato según dependa el punto de comparación. Todos estos datos son factores cruciales para que una producción original de Netflix tenga el éxito proyectado por sus creadores y por la misma empresa que arriesga por producir diferentes contenidos.
Pero si estos datos ya dicen mucho, todavía debemos sumar los que se refieren a su número de suscriptores. De acuerdo a cifras de la misma empresa, sus ingresos han aumentado en un 37.4%, pero su proyección de sumar nuevos suscriptores ha disminuido en 22% de acuerdo a la meta que buscaban. La lenta adopción por el servicio, pese a estar presente en casi todo el mundo, se debe a factores como el servicio de internet que en muchos países no es un servicio tan a la mano como lo es en otras latitudes, además de los niveles económicos tan dispares que puede haber en las regiones donde Netflix está presente.
Es cierto que las historias nos pueden parecer MARAVILLOSAS, o que creamos que NO PODREMOS VIVIR SIN ELLAS, pero debemos tener muy en cuenta que al final Netflix es una compañía más, un negocio más y que vive para los números; que apuesta por contenidos que no a todos nos convencen y que desearíamos fueran cancelados y no nuestras series favoritas. Todo radica en las cifras de costo por producirlas y en cuantos views logra por la audiencia, aunque sabemos que estas no son cifras que revela Netflix. Y si a esto le sumamos cómo los hackers pueden interferir en el negocio… todo se vuelve un costo.
Con todo esto, ahora sabes que producciones como las ya mencionadas Sense8 y The Get Down (que terminó costando $120 MDD después de tener un presupuesto inicial de $90 MDD para sus 12 episodios) tienen un porqué de su cancelación; y pues tampoco es novedad que productos tan poco exitosos entre la crítica como Marco Polo y Hemlock Grove, con un costo por temporada de $90 y $70 MDD respectivamente, y con poca audiencia hayan dicho adiós al catálogo creciente de series originales de Netflix.
Como audiencia fiel a Netflix nos queda esperar si productos como The Crown, la serie más cara de la historia ($130 MDD costo de su 1ra temporada), resistirán más allá de su segunda temporada que está en camino o que si otros tan exitosos como House of Cards u Orange is the New Black no pendan de un hilo por el poco crecimiento de la plataforma, aunado a los fracasos y altos costos de sus series hermanas.
Sin importar las proyecciones de expertos y teorías de simples espectadores como nosotros, tal parece que Netflix no parará y aquí está una tabla comparativa de lo que piensa invertir en 2017 en producciones originales (películas y series) que no sólo refieren a creación propia, también compra para su distribución exclusiva en su plataforma.
Sí, están dispuestos, como se dice en México, ¡A TIRAR LA CASA POR LA VENTANA!
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