El drama sobre narcotráfico que nos introduce en la reservada comunidad menonita

La CBC ha causado una gran controversia con su drama Pure, cuya premisa asocia el narcotráfico con la comunidad religiosa de los menonitas. La serie creada por Michael Amo (The Listener) invita al espectador a conocer las costumbres de esta secta de granjeros que viven como si se encontraran en el siglo XIX.

Si bien no es una representación exacta de aquella etnia de raíces alemanas, resulta considerablemente llamativa para todos aquellos que desconocen el modo de vida de este grupo que hace décadas forma parte del paisaje rural de América.

Pure sigue los pasos de Noah Funk (Ryan Robbins) un granjero de Ontario, Canadá, que acaba de ser seleccionado como nuevo pastor de la comunidad menonita. A pesar de negarse al puesto, Noah termina aceptando dado que aquella ha sido la decisión de Dios. Su vida y la de su familia corre peligro cuando el pastor toma conciencia de que los carteles mexicanos de droga se encuentran insertos en la secta. Con el fin de preservar la integridad física de su esposa y sus dos hijos, Noah accede a convertirse en el nexo entre la colonia y la mafia liderada por el sanguinario menonita Eli Voss (Peter Outerbridge).

Mientras Noah intenta secretamente rescatar a los adictos y los colaboradores del cartel de Voss, el detective Bronco Novak (AJ Buckley) comienza a seguir al pastor con el fin de atrapar al jefe detrás de esta red ilegal.

La comunidad que retrata Pure corresponde a los llamados menonitas del «viejo orden», es decir, aquellos que rehúsan todo tipo de tecnología moderna, incluyendo electricidad, automóviles y sistemas de comunicación. Al igual que los amish, estos conviven alejados de las ciudades y se dedican exclusivamente a trabajar para su subsistencia, ya sea como agricultores, ganaderos o carpinteros. También poseen su propio idioma, el Deitsch, una lengua perteneciente al sur de Alemania y similar al alemán convencional. Los hombres de la comunidad suelen vestirse de camisa y overol, mientras que las mujeres llevan siempre vestido y sus cabellos recogidos y tapados.

El contraste entre la forma de vida de la ciudad y el campo se hace muy presente en la serie, sobretodo mediante el rol del detective, quien de a poco y gracias a sus contactos comienza a estudiar el lenguaje y las normas imperantes de la secta.

Uno de los personajes que resulta esencial a la hora de confrontar las reglas de las pequeñas comunidades cerradas con los modos y el estilo de la sociedad urbana, es Tina Funk (Jessica Clement), la hija mayor de Noah, que inicia una relación secreta con su compañero de colegio Ben Novak (Aaron Hale), el hijo adolescente del detective. Intrigada por conocer como es la vida fuera de la etnia, Tina se escapa constantemente de su casa junto con Aaron para ir a recorrer la ciudad, el único lugar donde puede dejar de usar su ropa tradicional y soltar su largo cabello. La joven además es una artista en potencia y pasa sus ratos libres dibujando, hobbie que choca con sus deberes como mujer menonita, ya que aquellas tienen la obligación de destinar todo su tiempo a los quehaceres domésticos y el cuidado de los hijos.

La belleza y la tranquilidad de los paisajes rurales localizados en Nueva Escocia y las típicas construcciones menonitas, se mezclan con la violencia y el pánico desatado por la mafia de las drogas. Los extensos campos despoblados sirven como lugar de encuentro y confrontación entre Noah y los miembros de este grupo delictivo que emigra desde México.

Para aquellos que disfruten de dramas como The Path o Waco, esta serie canadiense resulta una buena opción para seguir abriendo el debate acerca de la libertad de culto y el adoctrinamiento de personalidades vulnerables bajo un mandato religioso.

Spoiler Show #11