La idea de convertir a un solo actor o actriz en el eje de una película es algo muy poco usado. Crear algo magnífico, o incluso visible, con un artista solitario es una cosa muy difícil de hacer. Una historia decepcionante o una actuación mediocre pueden hacer que esto sea un sufrimiento para el espectador. Es crucial que ambos elementos funcionen a la perfección.
Vale aclarar que algunas de las películas en esta lista técnicamente tienen más de un actor, cameos ocasionales o actores de voz pero, en su mayor parte, todo está en los hombros de solo un hombre o una mujer.
5 Ryan Reynolds en Buried (2010)
Película no recomendable para claustrofóbicos. Sin embargo, es un viaje emocionante y sorprendentemente tenso teniendo en cuenta que todo tiene lugar dentro de un ataúd.
Reynolds interpreta a Paul Conroy, un contratista civil estadounidense enterrado vivo en Irak después de que su convoy es atacado por los insurgentes iraquíes. Eso significa que Buried tiene que encontrar una manera de aumentar la tensión sin cambiar el entorno físico, confiando únicamente en las expresiones faciales de Reynolds y las breves interacciones con el mundo exterior a través del teléfono celular.
A diferencia de otros protagonistas en este tipo de películas, la representación de Reynolds se siente muy real porque no tiene un arma súper secreta para usar; él no es un especialista en salir de estas situaciones y reacciona más o menos como lo haría cualquier persona normal, lo que hace que sea aún más aterrador.
4 James Franco en 127 hours (2010)
Danny Boyle y James Franco decidieron contar la historia de un alpinista que se encuentra atrapado en un paisaje de Utah que está fuera del camino. Y es la desesperación de Franco y miedo que impulsa este drama humano.
Boyle muestra a los espectadores la grandiosidad del paisaje con varias tomas, pero esto no es simplemente para que podamos admirar la inmensidad y la belleza de la madre naturaleza: esas tomas se usan para contrastar cuán aislado y solo está nuestro protagonista. Esto es más que cualquier diálogo de pánico o expresión facial aterrorizada, es lo que hace que esta película sea tan escalofriante, eso y el hecho de que tienes que ver a un hombre adulto tratar de cortarse el brazo con un cuchillo sin filo…
3 Sam Rockwell en Moon (2009)
Moon es una reminiscencia de otras producciones de ciencia ficción como Solaris, Silent Running, Blade Runner e incluso 2001: A Space Odyssey. Esta es una película profunda, reflexiva y oscura sobre la soledad, el engaño y la demencia espacial.
Ubicada en una base lunar donde Sam Rockwell está extrayendo gas lunar para aliviar la crisis energética de La Tierra, este es principalmente un espectáculo de un solo hombre representando el descenso de un astronauta en una locura total. Porque resulta que, en el espacio, nadie puede oírte gritar, excepto un robot seco y ligeramente sarcástico con la voz de Kevin Spacey.
Técnicamente esto es más un espectáculo de dos hombres (tres si tenemos en cuenta el giro del final que no les voy a spoilear), pero a no confundirse: es Sam Rockwell quien lleva cada escena.
2 Tom Hardy en Locke (2014)
Pasar una hora y media con un Tom Hardy angustiado tratando de llegar al hospital a tiempo, no parece el mejor plan, pero es una obra realmente entretenida. Debido a que el intenso viaje en automóvil ocurre en tiempo real, su única fuente de contacto con los otros nombres en los créditos de la película es a través del teléfono. Así, la ansiedad se transmite de inmediato a los espectadores.
La mayoría de las historias de un hombre contra el reloj dan al espectador una salida, cortando a otra ubicación o subtrama para que puedan tomar un pequeño respiro de la tensión, pero Locke lo hace desde el principio hasta el último minuto.
Es un movimiento audaz que vale la pena gracias a una astuta cinematografía. Una historia tímidamente creciente y una excelente actuación de Hardy.
1 Robert Redford en All is Lost (2014)
¿Cuál es el escenario más aterrador que puedas imaginar? Perderse en el mar, solo, sin nada más que su propio ingenio y astucia suena bastante terrorífico ¿no? All Is Lost no es en realidad un documental, pero las emociones crudas y el compromiso inquebrantable de Robert Redford de asegurarse de que esta historia se cuente lo más real posible hacen que parezca una.
Esta es la historia de un hombre literalmente luchando contra el mar y nada más. No hay una historia de fondo complicada, solo un breve recuerdo que nos muestra el momento exacto en que la situación del personaje de Redford cayó en picada.
Una historia de supervivencia que acompañará al espectador durante semanas después que termine y seguramente hará que te alejes del mar el resto de tu vida.