Pocos actores en el cine actual transmiten tantas emociones como Joaquin Phoenix. Es capaz de emocionarte profundamente en todos los sentidos, con un compromiso absoluto hacia cada personaje que interpreta.
Joaquin creció junto a su hermano River Phoenix, también actor, y desde niño apareció en series de televisión en los años ochenta. Su gran salto llegó hasta el año 2000 con Gladiador, de Ridley Scott. En este clásico del cine interpretó a Cómodo, el emperador romano consumido por los celos y el poder, un papel que lo llevó directo a su primera nominación al Óscar.
Durante los años siguientes, su filmografía se llenó de personajes complicados y profundamente humanos. En Walk the Line (2005) interpretó al legendario Johnny Cash, cantando él mismo las canciones. Phoenix ganó un Globo de Oro a Mejor Actor en Comedia o Musical.
En The Master (2012), dirigida por Paul Thomas Anderson, ofreció una de las actuaciones más inquietantes del cine moderno y una de las más reconocidas en su carrera: un exsoldado atormentado que busca sentido en un mundo sin rumbo al cual no puede adaptarse.
Y en Her (2013), de Spike Jonze, mostró una vulnerabilidad distinta: la de un hombre que se enamora de una inteligencia artificial. En lugar de exagerar la rareza de la historia, Phoenix la hizo creíble y profundamente humana, transformando lo que podía parecer una idea futurista en una reflexión sobre la soledad y la necesidad de conexión en las personas.
Su consagración definitiva llegó con Joker (2019). Bajo la dirección de Todd Phillips, Joaquin reinventó al villano de DC desde una perspectiva íntima y perturbadora. Su interpretación de Arthur Fleck, un comediante marginado que se hunde en la injusticia de la sociedad, le valió un Óscar en la categoría de Mejor Actor.
Phoenix no sólo interpretó al Joker, supo cómo habitarlo, entenderlo, hacerlo propio y lo convirtió en un símbolo de desesperanza y dolor social. El actor dio una versión completamente real y profunda de uno de los villanos más aterradores de DC, y esa fue la clave en su actuación, que, así como él, la sociedad también comprendió al personaje.
Phoenix es conocido por tomarse sus papeles con una entrega casi obsesiva. Es un actor de método en todos los sentidos: cambia su cuerpo, su voz, su forma de moverse, sus expresiones. De igual forma, su relación con la fama es distante, pero su compromiso con el arte es absoluto.
Fuera de cámaras también ha marcado diferencia. Es activista por los derechos animales, defensor del medio ambiente y crítico del sistema que rodea al cine. En su discurso del Óscar, en 2020, se enfocó en hablar sobre la empatía que necesitamos como personas para dejar de vivir a través de los ejercicios de poder entre nosotros y con las demás especies.
Joaquin Phoenix es uno de los actores contemporáneos más grandes porque siempre busca confrontarse emocionalmente, porque para él no se trata sólo de actuar, sino de conectar con el espectador y explorar lo que significa interpretar a un personaje para entender lo que sentimos.