En marzo de este año se cumplieron exactamente 100 años de la que es considerada la primera película sobre vampiros. La misma nos trajo la figura de Nosferatu, esa terrible criatura que consigo trajo muchísimas controversias.
Estrenada en 1922, Nosferatu, eine Symphonie des Grauens como se titula en su idioma natal, o Nosferatu, una sinfonía del horror, como la conocemos nosotros, fue dirigida por el alemán Friedrich Wilhelm Murnau.
Gran parte del éxito de este Nosferatu está ligado a pertenecer al expresionismo alemán, corriente artística que le dio una vuelta de tuerca al romanticismo uniendo la angustia, el drama y lo grotesco en un contexto de posguerra.
Este icónico film, que sobrevivió 100 años y se convirtió incluso en más que la propia obra en la que se basa, nació con el pie izquierdo. La película estuvo envuelta en un problema de derechos de autor cuando Murnau no consiguió los derechos de la obra de Bram Stoker, publicada en 1897; se decidió cambiar el eje principal de la historia y cambiar los datos para que no ser acusado de plagio. Por eso, en vez de utilizar a Drácula como personaje principal, se recae Nosferatu cuyo significado es no-muerto. Eso no fue todo: en esta cinta se hace presente el Conde Orlock y está situada en Alemania.
A pesar de los cambios, la viuda de de Stoker inició acciones legales provocando que muchas copias desaparecieran.
Algo también muy interesante que se dio luego de su estreno fueron las habladurías que surgieron alrededor de Max Schreck, quien personificó a Nosferatu. Al no poder ver su cara real, y ante el terror que generó su performance, se llegó a decir que era un vampiro real. A eso se le sumó que Murnau era un reconocido ocultista: los rumores y las leyendas sobre la película fueron gigantes.
Nosferatu nos trajo al primer vampiro que se alejaba de lo que la obra planteaba: aquella representaba al monstruo sumido a la elegancia, algo que se retoma en las versiones de Bela Lugosi y Christopher Lee, mientras que Nosferatu trajo una versión sumamente horrorosa, maligna y voraz, una criatura relacionada a la muerte, la peste, las guerras y el hambre.