Waterworld: 30 años del naufragio más épico de Hollywood

El 28 de julio de 2025 se cumplen 30 años del estreno de Mundo acuático, una de las producciones más polémicas y fascinantes de los años 90. Lo que prometía ser una épica visionaria se convirtió en sinónimo de desastres presupuestarios y excesos de Hollywood. Sin embargo, tres décadas después, esta odisea acuática protagonizada por Kevin Costner merece una revisión menos cruel y más justa.

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A mediados de los 90, Kevin Costner estaba en la cima del mundo. Venía de ganar el Oscar por Danza con lobos y de protagonizar éxitos como El guardaespaldas. Con la mira puesta en una epopeya de ciencia ficción acuática, se embarcó junto a su amigo y colaborador Kevin Reynolds en Mundo acuático, un ambicioso filme ambientado en un futuro postapocalíptico donde los polos se han derretido y la Tierra está completamente cubierta de agua.

La idea sonaba poderosa: Mad Max, pero sobre el océano. Sin embargo, desde el primer chapuzón, la producción empezó a hundirse. El presupuesto original de 100 millones se infló hasta alcanzar más de 175 millones de dólares, convirtiéndola en su momento en la película más cara de la historia. Problemas climáticos, sets destruidos por tormentas, conflictos entre Costner y el director, y un guion que se reescribía constantemente fueron parte del tormentoso viaje.

Mundo acuático pasó de ser una apuesta ambiciosa a un símbolo del despilfarro hollywoodense.

© 1995 Universal Pictures

Más allá del caos tras bambalinas, Mundo acuático tiene elementos que hoy resultan sorprendentemente vigentes. En un mundo devastado por el derretimiento de los casquetes polares, los humanos viven sobre atolones flotantes, intercambiando bienes y sobreviviendo como pueden. El agua, paradójicamente, no es potable. La tierra seca es un mito. Y los recursos, escasos y valiosos.

Su antihéroe, el Mariner (interpretado por Costner), es un mutante con branquias y pies palmeados. Esta evolución forzada se presenta como una adaptación al nuevo orden mundial, casi como una metáfora de la selección natural. Su rechazo inicial por parte de otros humanos también sirve como comentario sobre la intolerancia ante lo diferente.

A pesar de sus defectos narrativos, el mundo que construye Mundo acuático es coherente y detallado. Su diseño de producción —barcos, vestuario reciclado, armas improvisadas— se convirtió en un referente visual del postapocalipsis acuático. Una especie de Mad Max flotante, sí, pero con su propia estética salada y oxidada.

© 1995 Universal Pictures

Uno de los aspectos más memorables (y absurdos) de Mundo acuático es su villano: el Deacon, interpretado con entusiasmo desbordado por Dennis Hopper. Él lidera a los Smokers, una banda de piratas motorizados que viajan en motos acuáticas y botes armados, alimentados por las últimas reservas de petróleo. Visten cuero, fuman sin parar y disparan sin sentido. Son la caricatura perfecta de la destrucción ambiental.

La acción, aunque exagerada, es impresionante. Especialmente si se considera que se filmó sin CGI en una era previa al dominio digital. Las persecuciones acuáticas, explosiones y acrobacias reales en el agua tienen un encanto artesanal que hoy se extraña. El espectáculo era —y sigue siendo— enorme. Mundo acuático es un blockbuster que no escatimó en escala ni riesgo. Solo falló en mantener el timón firme.

© 1995 Universal Pictures

Para Kevin Costner, Mundo acuático representó un punto de quiebre. Su control creativo total y su negativa a delegar decisiones lo colocaron en el centro del huracán. Se dice que supervisaba hasta la forma de las gotas de agua sobre su cara, y que su relación con el director Reynolds terminó rota. El ego, el perfeccionismo y el agotamiento físico hicieron que la prensa lo pintara como una estrella fuera de control. Costner pasó de héroe oscarizado a símbolo del fracaso con un solo chapuzón.

Sin embargo, el tiempo le ha dado algo de revancha. El propio actor ha reconocido que, pese a todo, Mundo acuático no es tan mala como se dijo, y que su ambición fue genuina. Con películas como Pacto de justiciaEmboscada Final, ha logrado reconstruir una carrera sólida y respetada, alejado del centro de los escándalos; aunque se volvió a poner en duda su fama tras su abrupta salida de la serie Yellowstone, sumado a su deseo de llevar a la pantalla una nueva saga cinematográfica llamada Horizon: Una Leyenda Americana.

© 1995 Universal Pictures

Aunque fue considerada un fracaso (recaudó 264 millones a nivel global, apenas superando su presupuesto y sin contar promoción), Mundo acuático ha tenido una segunda vida como fenómeno de culto. El show en vivo de Universal Studios, basado en la película, sigue vigente desde 1995 en parques temáticos de EE.UU. y Asia, y es uno de los más populares.

Además, Mundo acuático ha inspirado videojuegos, cómics y hasta referencias constantes en series como Los Simpson, South Park y Padre de familia, que se han burlado —y también rendido homenaje— a su caótica existencia. En plataformas digitales y redes sociales, muchos cinéfilos jóvenes la han redescubierto con fascinación. Su combinación de acción física, escenarios únicos y mensaje ecológico, sumado al morbo por su leyenda de «catástrofe cara», la mantienen a flote.

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A tres décadas de distancia, Mundo acuático merece algo más que burlas. Fue un experimento arriesgado, una visión única ejecutada con desorden, sí, pero también con entrega. Su mundo acuático mutante, su crítica ambiental precoz y su ambición desmedida la convierten en una rareza irrepetible dentro del cine de acción noventero.

En un Hollywood cada vez más plano, Mundo acuático destaca por ser, al menos, algo diferente. Y eso, en el fondo, siempre es valioso.

Spoiler Show #11