El pasado 12 de noviembre de 2020 llegó la consola más actual de Sony Interactive Entertainment (antes Sony Computer Entertainment). PlayStation 5 ha causado el asombro de propios y extraños que va más allá de los aficionados a los interactivos, pues la nueva plataforma está demostrando ser una respuesta mucho más inclusiva, integrando a cinéfilos, amantes de las series y hasta jugadores casuales (de esos que juegan de vez en cuando un sencillo Candy Crush).
Viéndolo a la distancia, ¿por qué es tan importante este nuevo logro de la compañía japonesa? ¿Qué tiene que ver con el Cine y la TV, en esta era de convergencia digital?
Hablemos de la historia de PlayStation y de cómo evolucionó el concepto de entretenimiento digital desde casa en nuestros días. Hoy, pandemia mediante, es más que importante darnos cuenta el cambio de paradigma.
El inicio... ¡fue con Nintendo!
No es de conocimiento popular: los antecedentes de PlayStation se remontan incluso antes de la efímera alianza entre Sony y Nintendo para una inconclusa unidad CD-ROM para el Super Nintendo de los años 90. ¿De qué estamos hablando? Ok, vamos por partes.
Cuando Nintendo llamó de nuevo a Masayuki Uemura (diseñador del Famicom o NES original) para que creara la consola sucesora Super Nintendo, el creativo decidió pedir ayuda a un amigo para que lo apoyara en crear un chip de sonido muy superior a lo conseguido con el primer aparato de videojuegos japonés. El amigo era ni más ni menos que Ken Kutaragi, un simple empleado de la compañía Sony para aquel momento. Ambos sabían lo peligroso que sería para conservar sus trabajos el que se revelara de esta «alianza prohibida», por lo que durante un tiempo el desarrollo del SPC700 fue un total secreto. El increíble circuito de audio sería demasiado genial para pasar desapercibido por ambas marcas, por lo que…
El terrible divorcio (el verdadero nacimiento de la guerra)
Para cuando se descubrió esto en 1988, Sony «perdonó» a Kutaragi y el CEO Norio Ohga permitió que trabajara en ese proyecto, acuerdo que eventualmente permitió que ambas compañías trabajaran en conjunto por un tiempo en el Super Disc, un accesorio que dejaría al SNES leer juegos en formato de disco compacto, al menos hasta que las cosas salieran mal y separaran caminos. Nintendo haría una débil e inconclusa alianza con Phillips que redundaría en una absurda semi-consola llamada CD-I (y un pésimo videojuego occidental de The Legend of Zelda) y Kutaragi sería puesto al frente en 1990 para un proyecto secreto llamado… ¡PlayStation X!
Esto, por supuesto, detonaría una «guerra secreta» entre ambas compañías, pensando en que para ese entonces (principios de los años 90) la llamada Guerra de las Consolas, cara a cara, era entre las plataformas de juego de la Gran N y SEGA con sus respectivos Master System y Mega Drive o Genesis.
Pero fue justamente esta efímera alianza –además de una inteligente incursión al desarrollo de videojuegos por medio de Sony Imagesoft en 1991– que Sony saltaría con el otro titán para adquirir pericia en el ámbito del software, aliándose de 1992 a 1993 con SEGA para crear juegos exclusivos para Genesis, Sega CD y GameGear. Por supuesto, todo eso serviría de antesala para que Sony jugara su propio juego, a partir del lanzamiento de su primer PlayStation en diciembre de 1994.
¿Por qué multimedia, más allá de una consola de juegos?
Algo que distinguió a PlayStation desde su nacimiento y a lo largo de su evolución tanto en consolas «de mesa» como en el par de portátiles que lanzó hace algunos años es que detrás de una de las primeras y más sofisticadas compañías de electrónicos japoneses (crearon el Walkman, el MiniDisc y los videos Betamax, entre otras maravillas) es que una de sus divisiones es Sony Pictures y Sony Television, ambas vinculadas al mundo del cine y la TV.
Amén de todo ello, la tecnología Sony está directamente involucrara en cámaras de video para rodar cine y series, tecnologías de audio de vanguardia para salas de cine y sistemas de teatro en casa, televisores de asombrosa calidad y muchos dispositivos más.
¿Qué papel jugaría PlayStation en la ecuación entonces? El de una consola de videojuegos que permitiera también al cinéfilo o seriéfilo integrarse de una forma orgánica e intuitiva, y aunque la primera consola en sí se centraba en juegos (aunque era posible ver algunas películas en formato Video CD y escuchar música de discos compactos), a partir de PlayStation 2 ya fue posible ver películas en formatos DVD, Blu-ray y actualmente Blu-ray HDR 4K, además de una veintena de plataformas streaming para películas, anime, series y música.
La llegada de PlayStation 5 y la consagración de la convergencia
Ese cénit en la convergencia digital llega a finales de 2020 con el arribo de PlayStation 5, una consola que se desarrolló durante más de un lustro y que ni la pandemia detuvo para que llegara a miles de entusiastas… aunque no por ello lo hizo antes de tiempo o sin estar debidamente «armada» con geniales exclusivas (de eso hablaremos más adelante).
Podemos constatar por experiencia que la interfaz es mucho más intuitiva que en las consolas anteriores (que no necesariamente eran malas), permitiendo que tanto hardcore gamers como novatos y hasta alguien que simplemente quiere ver una película, anime o escuchar Spotify lo pueda hacer con sólo pulsar un botón. Televisores inteligentes como las actuales líneas Crystal de Samsung, LG y por supuesto Sony Bravia enlazan automáticamente su control remoto para ofrecer una experiencia integral, calidad 4K y amigable con usuarios de cualquier edad o capacidad tecnológica.
Francamente algo que nos encantaría que implementara Sony (es una idea cinéfila loca, perdón) es alguna especie de interacción de películas, música y series con su maravilloso control de juego DualSense. ¡Estamos fascinados con el sistema de respuesta háptica y gatillos adaptativos! ¿Cómo sería escuchar Heroes de David Bowie, «sentir» las explosiones y balazos al ver The Matrix o tratar de poner un acetato virtual con los gatillos? ¡Y ni qué decir del sonido envolvente 3D que ofrece la consola (particularmente con sus magníficos audífonos dedicados), con una experiencia inmersiva que seguramente dará más de qué hablar, cuando llegue mayor soporte en Realidad Virtual.
¿Y la competencia? Una romántica reflexión cinéfila
Para terminar, y sin el afán de atacar a ninguna marca o consola, quiero compartirles una poética reflexión del actual directivo de B2B Games, equipo desarrollador de videojuegos de origen francés:
«Me emocionó poder tener en mis manos la consola PlayStation 5 y la Xbox Series X, no solo porque amo los videojuegos, sino para entender por qué necesitábamos nuevas consolas, por principio de cuentas», narró Christopher Dring.
Dring notó como desarrollador que los modelos Xbox Series, poderosos en arquitectura y capacidad de proceso y rendimiento visual, soportaban con exclusivas reales en su plataforma y una experiencia gamer real (aparte del tema multimedia), llegando al punto de considerar que las nuevas Xbox simplemente son máquinas más poderosas, y que si lo trasladáramos «al mundo del cine», Xbox Series sería «el Netflix de los juegos», mientras que PlayStation 5 es «toda una experiencia cinematográfica». Sí, la cima de las consolas PlayStation se siente «premium», como una de esas lujosas salas de cine a las que tanto ansiamos regresar… algún día.
Y no podríamos estar más de acuerdo. Balancearse entre edificios con Spider-Man: Miles Morales, convertirse en un robot todopoderoso en Astro’s Playroom o cazar entes malignos con fuertes flashbacks retro con Demon’s Souls son una experiencia «tipo blockbuster» mucho más profunda que «cambiar de canales» con un bonito y atractivo pero común Game Pass.
Salve por siempre, Sony.
🙂