Obediencia perfecta. El abuso perfecto

Marcial Maciel a los 15 años tuvo la convicción de convertirse en sacerdote. Rafael Guizar, Obispo de Veracruz lo alentó a querer ordenarse. A la edad de 21 años decidió fundar los Misioneros del Sagrado Corazón, congregación que eventualmente se convierte en Los legionarios de Cristo.
En 1946 el papa Pío XII bendijo su iniciativa apostólica y aprobó su congregación que ya para entonces era grande y los hijos de la élite política y socialité mexicana confiaban a sus hijos cuando querían servir a la iglesia católica.
En el 2006 el papa Benedicto XVI le ordenó dejar el sacerdocio debido a las acusaciones de abuso sexual contra aspirantes a ordenarse a sacerdotes, seminaristas e inmoralidad sexual.

2 Un dolor que no se quita
Luis Urquiza escribe un guion que aunque navega en las aguas de lo políticamente correcto y que termina por solamente dejar por encima el tema y sin decir nombres, los abusos sexuales del Padre Maciel. Con situaciones que van acorde con testimonios de sobrevivientes ayuda al espectador a entender quién es quién dentro de su historia pero quien resulta importante dentro de esta ficción basada en hechos reales, queda más que claro.
Juan Manuel Bernal interpreta al padre Ángel de la Cruz, una interpretación del padre Maciel. La omisión de abordar al personaje desde su máscara real era casi imposible por temor a represalias políticas, sociales y religiosas. Mantener el nombre detrás de un personaje y dotarle de las características amorales es parte de la genialidad de un guion que lo que buscaba no era re victimizar, sino abordar un tema que aunque no se enraíza en la denuncia, logra exponer el tema con demasiado respeto pero tampoco es un documental.
La historia tampoco es conclusiva y deja un hueco en el espectador pero, no es tarea de ninguna película dar soluciones emocionales en cuanto al tema, lo que sí logra es ese reconocimiento de un problema que va desde lo individual a lo social, pero que se necesita reconocer en lo íntimo dentro de un proceso muy particular de las víctimas.

3 Los sepulcros blanqueados
“Obediencia perfecta” fue punta de lanza como producción cinematográfica en 2014 en exponer los abusos clericales. En 2015 “Spotlight” de Tom McArthy abordó los abusos sexuales que la división Spotlight del Boston Globe destapó después de una investigación donde más de 900 sacerdotes solamente en la ciudad de Boston eran resguardados y las víctimas silenciadas por la iglesia.
Después en el 2018, el director galo François Ozon dirige y escribe «Por la gracias De Dios», un guion basado en hechos reales en el testimonio de Alexandre, un hombre casado en Lyon con esposa e hijos que aunque nunca ha denunciado el abuso de un sacerdote que sigue activo con niños menores de edad. Una película francesa humanamente cruda que se planta fuertemente en la denuncia y que deja claro al espectador lo importante de sanar esas heridas que deja todo tipo de abuso.
Así, “Obediencia perfecta” si bien no fue pionera en este tipo de películas, sí lo fue en abordar el tema dentro del segundo país más católicamente religioso en América Latina después de Brasil. Y que ganó el Ariel a Mejor Actor, Mejor guion y Mejor actor novel. Sin duda una de las mejores joyas nacionales actuales que confrontan a todo sistema de creencias que se sostiene gracias al secretismo.
La pueden ver en HBO Max y Netflix.