El nuevo CEO de Disney ya tiene nombre, Josh D’Amaro, quien a partir del 18 de marzo de 2026, es el ejecutivo que está frente al castillo más influyente del entretenimiento global, al asumir formalmente la dirección de The Walt Disney Company, con lo que sucede a Bob Iger en un relevo que marca el cierre de una de las etapas más decisivas en la historia reciente de la compañía.
La transición no llega en un momento menor, Disney atraviesa una nueva fase de expansión en streaming, parques, deportes y cine, con lo que demuestra que no es sólo un estudio de cine sino que es un ecosistema en el que esas cuatro áreas se suman y son complementadas por licencias y experiencias.
En ese panorama, D’Amaro recibe una empresa fortalecida tras una era que no sólo redefinió la empresa, sino también está obligado a sostener resultados a gran escala.
El legado de Bob Iger fue la construcción de un imperio narrativo
Para entender el tamaño del reto, también hay que mirar lo que dejó Bob Iger. Disney atribuye a su liderazgo una transformación histórica basada en adquisiciones de licencias clave como Pixar en 2006, Marvel en 2009, Lucasfilm en 2012 y 21st Century Fox en 2019, además de hechos como la apertura de Shanghai Disney Resort y el impulso a franquicias que dominaron la taquilla global.
En su etapa más reciente, tras volver como CEO en 2022, Iger encabezó una reorganización interna, devolvió poder a los líderes creativos y fijó cuatro prioridades, la de elevar la calidad y rentabilidad del estudio, alcanzar rentabilidad sostenida en streaming, convertir a ESPN en un destino digital más fuerte y acelerar el crecimiento de Disney Experiences.
Los números ayudan a medir ese legado en el que Disney reporta, al cierre fiscal de 2025, Disney+ y Hulu sumaban más de 195 millones de suscriptores y que el negocio había alcanzado rentabilidad en apenas cinco años.
Además, se presume haber liderado la taquilla global en 9 de los últimos 10 años y haber lanzado 37 películas que superaron los mil millones de dólares, de un total de 60 que han alcanzado esa marca en toda la industria.
En otras palabras, el nuevo CEO de Disney no recibe una empresa en reconstrucción, sino una compañía con activos de enorme escala y con expectativas igual de grandes que exige continuidad y evolución.
¿Quién es Josh D’Amaro, el nuevo CEO de Disney?
A diferencia de Iger, cuyo perfil estaba más ligado al contenido y la estrategia corporativa, Josh D’Amaro llega con características muy distintas, pero con una ventaja importante, él conoce la maquinaria Disney desde dentro desde hace 28 años ya que conoce el terreno más tangible, las experiencias.
Antes de ser elegido CEO, encabezó Disney Experiences, el segmento más grande de la compañía, con 36 mil millones de dólares en ingresos anuales en el año fiscal 2025 y 185 mil empleados y cast members en todo el mundo.
Disney le atribuye la mayor expansión global en la historia de esa división y una etapa de crecimiento financiero y creativo sostenido, en donde los parques vivieron una expansión histórica con proyectos como Star Wars: Galaxy’s Edge, Avengers Campus, World of Frozen y las nuevas áreas inspiradas en Avatar y Villanos.
Esto no es un dato menor, significa que el nuevo CEO de Disney entiende cómo convertir historias en experiencias físicas y, más importante aún para los empresarios, en negocio.
La estrategia D’Amaro, que exista más conexión
En su primer mensaje ante accionistas, D’Amaro dejó clara la hoja de ruta. Dijo que Disney capitalizará sus fortalezas “como una sola compañía” para ofrecer una experiencia más conectada, personalizada e inmersiva a sus consumidores, sin importar dónde estén ni cómo quieran relacionarse con la marca.
Esa declaración no es casual, más bien resume una visión en la que cine, streaming, parques, productos de consumo, videojuegos y deportes se integren con más fuerza alrededor de las mismas franquicias y audiencias.
En streaming, una de sus metas inmediatas es profundizar más en la integración entre Disney+ y Hulu, que la compañía planea unificar más claramente durante este año. También señaló las oportunidades relevantes de crecimiento internacional y destacó que en poco más de un año la empresa lanzó siete de sus originales internacionales más vistos.
El mensaje es claro, el nuevo CEO de Disney no sólo debe mantener rentable el negocio digital, sino hacerlo más cohesivo y global.
En cine y entretenimiento, D’Amaro ha puesto el foco en franquicias de altísimo valor. Durante la reunión de accionistas subrayó la relevancia de Pixar, adelantó estrenos y secuelas clave como Los Increíbles III y la segunda entrega del live-action de Lilo y Stitch.
Mientras que Disney, a nivel corporativo, sigue presentándose como un estudio capaz de convertir sus historias en películas, series, mercancía, hoteles, parques y experiencias inmersivas. Esa lógica de ecosistema será central en su mandato, sobre todo porque la compañía quiere exprimir mejor cada propiedad intelectual sin desgastar a la audiencia.
En resumen, en este modelo, una película no termina en el cine, sino que continúa en streaming, se transforma en mercancía, se vive en parques y se expande en videojuegos. El reto del nuevo CEO de Disney no es crear más contenido, sino hacerlo más relevante en todos los puntos de contacto.
El papel de ESPN y el músculo deportivo
El deporte también aparece como prioridad. D’Amaro definió a ESPN como un punto de contacto diario indispensable para millones de fans y remarcó la fuerza del portafolio deportivo de Disney, que incluye alianzas recientes con la NFL y MLB.
La compañía además presumió que ESPN alberga 47 mil eventos en vivo al año y que el Super Bowl de 2027 será un momento clave para desplegar toda la fuerza del conglomerado. Para el nuevo CEO de Disney, eso significa convertir a ESPN en una plataforma todavía más esencial dentro del ecosistema digital de la empresa.
Donde D’Amaro parece moverse con mayor naturalidad es en Experiences. Durante su gestión previa supervisó 12 parques temáticos y 57 hoteles, además de Disney Cruise Line, Imagineering y productos de consumo.
Bajo su liderazgo se impulsaron proyectos como Galaxy’s Edge, Avengers Campus, World of Frozen y futuros desarrollos inspirados en Monsters, Inc., Cars, Disney Villains y Avatar. Esa experiencia sugiere que una de sus grandes misiones será conectar mejor la creatividad del estudio con el negocio físico que históricamente más fideliza al público.
Entre la herencia y la reinvención
El reto, en el fondo, es simple de formular y dificilísimo de ejecutar, que Disney siga siendo una industria mucho más fragmentada. Bob Iger deja una empresa más disciplinada, más robusta y con una biblioteca envidiable.
Josh D’Amaro recibe esa herencia con la obligación de traducirla en crecimiento sostenible, tecnología útil y experiencias memorables, con una compañía que domina la cultura pop, pero que necesita adaptarse a una nueva lógica de consumo que es más inmediata, más global y más exigente.
Ahí está la prueba real del nuevo CEO de Disney quien no sólo debe mantener la magia, sino redefinir cómo se vive en el siglo XXI, al demostrar que la próxima gran etapa de la compañía también puede llevar su firma.
Porque en Disney, el futuro no se espera, se construye.
