Primero pensemos una cosa, cuando Sophie Turner audicionó para convertirse en Sansa Stark, apenas tenía 12 AÑOS DE EDAD. Eso significa que recién concluía con la primera parte de la educación básica que todo niño tiene derecho a tener, y que a menos que en Reino Unido funcione diferente, no suele incluir demasiado en cuanto a cuestiones sexuales.
La protagonista de GOT tiene hoy 21 años, es decir, ya está en edad legal o es mayor, como más les guste llamarlo. Es por eso que ha decidido confesar al Sunday Times en UK que HBO ha sido para ella no sólo un segundo hogar, sino también su escuela en cuanto a educación sexual.