Más de dos horas de entrevistas previas revelan un retrato crudo de Nick Reiner, en las que habló abiertamente sobre su consumo severo de drogas, su relación conflictiva con sus padres y episodios de autodestrucción, antes de la muerte de Rob y Michele Reiner. El material fue recopilado en un episodio especial del pódcast sobre adicción y recuperación Dopey, conducido por Dave Manheim.
El programa, que ha contado con invitados como Jamie Lee Curtis y Marc Maron, publicó recientemente el episodio titulado “Dopey Emergency Episode: The Reiner Family Tragedy”, tras el arresto de Nick Reiner por el asesinato de sus padres. El episodio reúne fragmentos de varias apariciones previas del acusado y expone con dureza su historial de adicciones y el deterioro de sus vínculos familiares.
En uno de los pasajes más impactantes, Reiner describe cómo, bajo los efectos de drogas estimulantes, destruyó por completo la casa de huéspedes de sus padres. Relató que había consumido cocaína y otras sustancias, permaneciendo despierto durante varios días, lo que derivó en un episodio violento que coincidió con un ataque cardíaco relacionado con drogas.
“Me volví totalmente loco con los estimulantes… empecé rompiendo una televisión, luego una lámpara, y así progresivamente”, afirmó Reiner en el pódcast. Al ser cuestionado sobre el motivo, respondió que bajo los efectos de las drogas “no hay lógica”. Según explicó, el estallido ocurrió después de que sus padres le pidieran abandonar la propiedad debido a su consumo.
En otro momento del programa, Reiner narró un episodio ocurrido cuando tenía 14 años, en el que robó 200 dólares a sus padres para pagar a una trabajadora sexual, asegurando que estaba “extremadamente drogado” con comestibles de marihuana. Según su testimonio, la idea surgió durante una estancia en rehabilitación ambulatoria, donde otro paciente le explicó cómo hacerlo.
Reiner también reconoció que no estaba sobrio durante la gira promocional de la película Being Charlie (2015), filme inspirado en su adicción, que él coescribió y que fue dirigido por su padre. Aunque aseguró que no consumía drogas duras durante apariciones mediáticas, admitió que no estaba limpio. “No era un tipo sobrio”, dijo, señalando que aun así fue presionado para cumplir con compromisos de prensa bajo el ángulo padre-hijo.
El episodio de Dopey muestra a un Reiner consciente de su visibilidad pública, quien afirmó que aprovechó esos espacios para hablar con franqueza sobre su situación. Según relató, al finalizar cada jornada promocional regresaba a su apartamento y consumía marihuana, reflejando la persistencia de su adicción incluso en momentos clave de su carrera.
