El cineasta húngaro Béla Tarr, una de las figuras más influyentes del cine de autor europeo y referente indiscutible del llamado slow cinema, falleció a los 70 años. La noticia fue confirmada este martes por la Academia Europea de Cine, institución de la que Tarr era miembro desde 1997, que informó que el director murió “tras una larga y grave enfermedad”.
En un comunicado oficial, la Academia lamentó la pérdida de “un director excepcional y una personalidad con una fuerte voz política, profundamente respetado por sus colegas y celebrado por audiencias de todo el mundo”. Asimismo, la familia del realizador pidió privacidad durante estos momentos difíciles y solicitó no ser contactada para declaraciones públicas.
Béla Tarr fue considerado un pionero del slow cinema, una corriente cinematográfica caracterizada por el uso del blanco y negro, planos secuencia extensos, diálogos mínimos y una ruptura deliberada con las estructuras narrativas tradicionales. Sus películas, de atmósfera sombría y apocalíptica, retrataron con crudeza la vida cotidiana y el desencanto social en Europa del Este, especialmente tras la caída del comunismo.
Su obra más emblemática, Satantango, se convirtió en un hito del cine contemporáneo. Con una duración de más de siete horas y media, la película narra la descomposición moral y social de una pequeña comunidad rural húngara. Pese a su exigente metraje, la cinta fue ampliamente aclamada por la crítica y figura con frecuencia en listas de las mejores películas de todos los tiempos.
Nacido el 21 de julio de 1955 en Pécs, Hungría, Tarr inició su carrera cinematográfica a los 16 años, luego de participar en pequeños papeles televisivos durante su infancia. Sus primeros trabajos llamaron la atención de los estudios Béla Balázs, que financiaron su ópera prima, Family Nest (1979). Posteriormente estudió en la Academia de Teatro y Cine de Budapest y fundó el Társulás Filmstúdió, clausurado en 1985 por motivos políticos, debido en parte a la postura abiertamente anarquista del director.
El reconocimiento internacional llegó con Damnation (1988), considerada la primera película independiente de Hungría, que se estrenó en el Festival de Berlín y consolidó su estilo visual de cámara controlada y tempo hipnótico. A este título le siguieron obras clave como Werckmeister Harmonies (2000), codirigida y editada por su esposa y colaboradora Ágnes Hranitzky, compuesta por apenas 39 planos y ampliamente celebrada por su radical propuesta estética.
Su filmografía posterior incluyó The Man From London (2007), protagonizada por Tilda Swinton y presentada en Cannes, y The Turin Horse (2011), estrenada en la Berlinale, donde obtuvo el Gran Premio del Jurado. Tras esta cinta, Tarr anunció su retiro definitivo de la dirección cinematográfica.
En sus últimos años, Béla Tarr se dedicó a la formación de nuevas generaciones de cineastas, fundando en 2012 la escuela Film.Factory en Sarajevo. Hasta 2016, encabezó su programa académico y colaboró con figuras de prestigio internacional como Pedro Costa, Apichatpong Weerasethakul, Carlos Reygadas, Gus Van Sant, Juliette Binoche y Jacques Rancière. Tarr deja un legado artístico profundo y una influencia duradera en el cine contemporáneo. Le sobrevive su esposa, Ágnes Hranitzky.
