El caso de Carl Rinsch concluyó con una sentencia dos años y medio de prisión por defraudar a Netflix con 11 millones de dólares destinados a una serie que nunca fue terminada. Además, el juez federal ordenó que el cineasta cumpla tres años de libertad supervisada, entregue 11 millones de dólares en decomisos y pague una multa de 700 dólares.
La sentencia cierra un proceso que comenzó cuando el director de 47 Ronin (2013) fue acusado de utilizar el dinero que debía destinar a una serie de ciencia ficción para fines personales.
¿Cómo comenzó el caso de Carl Rinsch?
El caso de Carl Rinsch se remonta a la producción de White Horse, una serie de ciencia ficción que Netflix desarrollaba con el director. La empresa ya había invertido alrededor de 44 millones de dólares cuando Rinsch solicitó otros 11 millones, asegurando que eran necesarios para concluir el proyecto.
Sin embargo, de acuerdo con la investigación presentada por la fiscalía, ese dinero fue transferido a una cuenta personal y utilizado para realizar inversiones. En pocas semanas, el director perdió cerca de la mitad del monto en operaciones bursátiles.

¿En qué gastó el dinero?
Las autoridades señalaron que, tras las pérdidas iniciales, Rinsch invirtió parte de los recursos en criptomonedas y utilizó las ganancias para adquirir artículos de lujo. El caso de Carl Rinsch incluyó compras de varios automóviles Rolls-Royce, un Ferrari, relojes exclusivos, muebles, antigüedades y colchones valuados en cientos de miles de dólares.
Durante el juicio, ejecutivos de Netflix declararon que la compañía solo había aprobado una temporada de la serie y que el proyecto jamás fue entregado.
¿Qué dijo el director durante el juicio?
El caso de Carl Rinsch también llamó la atención porque el propio director decidió testificar. Rinsch sostuvo que existió un malentendido y que creía que el dinero adicional estaba destinado a mantener viva la producción durante la pandemia.
No obstante, el jurado rechazó esa versión y lo declaró culpable de fraude y lavado de dinero. Con la sentencia ya dictada, el caso de Carl Rinsch cierra un capítulo que comenzó como una ambiciosa apuesta de Netflix y terminó convertido en un fraude millonario.
