Más de mil figuras de Hollywood, entre ellas Joaquin Phoenix, Ben Stiller y Kristen Stewart, firmaron una carta abierta para oponerse a la posible fusión entre Paramount Skydance y Warner Bros. Discovery, valorada en 111 mil millones de dólares.
El documento, publicado en The New York Times y respaldado por más de 1,000 profesionales de la industria, advierte sobre las consecuencias de una mayor concentración mediática. “La integridad, independencia y diversidad de nuestra industria se verían gravemente comprometidas”, señala la carta. Además, subraya que “la competencia es esencial para una economía sana y una democracia saludable”.
Entre los firmantes también destacan nombres como David Fincher, Denis Villeneuve, Jane Fonda, Mark Ruffalo y Lin-Manuel Miranda, quienes alertan que la operación reduciría el número de grandes estudios en Estados Unidos a solo cuatro, limitando oportunidades laborales y creativas.

La carta también enfatiza el impacto en toda la cadena de producción: desde técnicos hasta empresas independientes. Según el texto, la consolidación ha provocado la desaparición del cine de presupuesto medio, el debilitamiento de la distribución independiente y menos oportunidades para nuevos talentos.
Uno de los pronunciamientos más contundentes vino de Damon Lindelof, creador de Watchmen, quien explicó su decisión de firmar pese a posibles represalias. “Hollywood es una ciudad obrera… grips, gaffers, conductores, decoradores… todos están a punto de salir perjudicados”, escribió. Y añadió: “Las fusiones significan menos películas y menos series, y eso significa menos empleos”.

Por su parte, David Ellison, CEO de Paramount Skydance, defendió la operación mediante un comunicado en el que asegura que la fusión permitirá “financiar más proyectos, respaldar ideas audaces y fortalecer la competencia”, además de comprometerse a producir al menos 30 películas anuales con estreno en cines.
La propuesta de adquisición, anunciada en febrero tras una disputa con Netflix, también está siendo revisada por autoridades regulatorias, incluyendo al fiscal general de California, Rob Bonta, quien analiza posibles acciones legales para bloquear el acuerdo.




