No nos moverán, el sonido de la resiliencia
Creo firmemente que el cine mexicano está en su mejor momento. La industria ha encontrado un balance perfecto entre las superproducciones que generan grandes ingresos y las historias más pequeñas que buscan su propio nicho. Tenemos ejemplos fascinantes, como Corina, de Ursula Barba-Hopfner, y No nos moverán, de Pierre Saint-Martin, dos películas que demuestran la importancia crucial del diseño sonoro.
Tanto Corina como Socorro, los personajes centrales de estas historias, se mueven en un espacio de introspección profunda. Corina, sumida en sus lecturas, y Socorro, atrapada en los recuerdos de una pérdida dolorosa durante el movimiento estudiantil de 1968. Para retratar estos mundos internos, el diseño sonoro se vuelve un personaje más: detalla cada emoción, cada sensación y le da una intención a cada pensamiento, movimiento o mirada. El sonido es tan importante como la propia historia.
2 Un viaje al interior de Socorro
En No nos moverán, el equipo de Hasan Estudio, liderado por César y Alejandro, se enfrentó a un desafío monumental: la protagonista, interpretada por la nominada al Ariel Luisa Huertas, tiene un problema de audición severo y usa un audífono especial. Esto significaba que todo el universo sonoro de la película debía filtrarse a través de su perspectiva.
Para entender la magnitud de su trabajo, me invitaron a una experiencia sonora inmersiva. Con los ojos vendados, me mostraron el proceso meticuloso que implica crear cada sonido, desde el aleteo de un helicóptero hasta el rumor de una multitud o el chirrido de una puerta. Me explicaron que cada decisión depende de tres factores:
* El punto de vista: ¿Quién está escuchando la historia?
* La distancia: ¿Qué tan lejos está el sonido del personaje?
* El tiempo: ¿El sonido ocurre en el presente o es un recuerdo?
Para Socorro, los sonidos de la memoria tenían que sentirse ahogados, como si se escucharan a través de su discapacidad. Estábamos habitando en su memoria, en su mundo personal, atrapado entre recuerdos y el deseo de venganza. Esta fue, sin duda, la parte más compleja del diseño.
3 El arte detrás de la masacre
Con los ojos vendados, reviví la escena inicial de la película: un mitin en la Plaza de las Tres Culturas, un locutor, un helicóptero y, de repente, una ráfaga de disparos a quemarropa. El sonido era crudo y difícil de enfrentar. Antes de esta experiencia, habría creído que era un audio de archivo, adaptado para la película. No podía estar más equivocado. Todo fue meticulosamente diseñado. Los sonidos de al menos tres helicópteros distintos, a diferentes distancias, se combinaron para crear la atmósfera de ese preludio sangriento.
César y Alejandro de Hasan Estudio no solo mostraron la pasión y la calidad de su trabajo con No nos moverán, sino que también compartieron material de Corina, otra fuerte contendiente en los premios Ariel. Esta generosidad fue una lección invaluable.
A partir de ahora, si nos dedicamos a escuchar con atención, veremos que nada en una película es gratuito. Cada sonido existe para evocar una emoción, para crear una textura que eleve lo visual y transporte al espectador a ese universo. Gracias, artesanos del sonido, por su trabajo.