Los más trágicos casos de niños, niñas y jóvenes estrellas

La exposición desde una edad muy temprana ha hecho que veamos cómo muchos niños y niñas que prometían carreras sumamente exitosas terminen de las formas más trágicas. Muchos son los ejemplos que se nos vienen a la cabeza cuando pensamos en las tragedias que han rodeado a las pequeñas estrellas; algunos han logrado superarlos y otros no.

La no superación nos hace plantearnos si realmente es necesaria la exposición a una temprana edad o qué mecanismos y herramientas debería tener la industria para acompañar el crecimiento de los infantes (y no tan infantes) sin la necesidad que se termine en tragedia.

Para poder empezar a tener otros recaudos con las infancias que deciden adentrarse al mundo artístico, hay que recordar muchas tragedias, y aquí te contamos algunas que han sido clave en la historia del cine.

Automáticamente se nos viene a la cabeza Heather O’Rourke, a quien todos conocemos como la niña de Poltergeist y toda su saga. La actriz falleció con tan solo 12 años producto de una enfermedad mal diagnosticada. La niña que fue furor en los ochenta es parte de lo que hoy se considera como la maldición de esta franquicia de terror (no olvidar que otra de las actrices, Dominique Dunne, fue víctima de un femicidio).

Hablemos ahora de Judith Barsi, conocida por haber actuado en Jaws: The Revenge (1987) y haber puesto la voz en All Dogs go to Heaven (1989). Su caso está relacionado a cómo la fama de estos niños también repercute puertas adentro ya que su padre no podía concebir que su hija mantuviera el hogar. Así que, a pesar de su éxito, Barsi vivía situaciones de maltrato… tanto que fue asesinada por su progenitor.

Poltergeist (1982). Fuente: Warner Bros. Pictures.
Jaws: The Revenge (1987). Fuente: Universal Pictures.

Luego tenemos los casos de jóvenes que fueron realmente exitosos, ídolos y referentes para su generación, pero que el éxito los fue llevando por caminos complejos que terminaron de la peor manera. Un caso clave es el de River Phoenix, uno de los rostros de la década de 1980, el adolescente del que todas se enamoraron. Actuó en varios clásicos como Stand By Me (1986) y Running on Empty (1988), por la que incluso estuvo nominado al Oscar. Si bien su trágico final no fue siendo un niño, sí fue a una edad muy temprana: con 23 años su gran carrera quedó completamente truncada.

Running on Empty (1988). Fuente: Warner Bros.

Pero también tenemos la contracara de cómo muchos de estas estrellas de la industria son explotadas al máximo mientras están en la cresta de la ola para luego ser escupidos y condenados a la oscuridad… Hablemos de Jonathan Brandis, una de las caras de la década de 1990, primero que nada por ser Bastian en The NeverEnding Story II: The Next Chapter (1990) y luego en la miniserie de It del mismo año.

Brandis es uno de los ejemplos del peso que cargan en las espaldas estos niños que se convierten en grandes estrellas y a medida que van creciendo Hollywood los ignora por completo. En 2003 se quitó la vida, en gran parte producto de sus adicciones como también del vacío que había en su carrera profesional.

Y si hablamos de cómo se presiona y se lastima para sacar lo mejor de estas estrellas infantiles y juveniles un claro ejemplo es la icónica Judy Garland, no solo por lo genial que fue como artista, sino por ser un ejemplo claro de lo destructiva que es la industria en las infancias, y más en los años treinta. Gran parte de los problemas de adicción que tuvo Judy comenzaron por su trabajo, ya que la drogaban para que permanezca despierta, delgada y productiva. Además, sufrió diversos maltratos que acrecentarían sus problemas de salud mental y que llevaron a que tuviese una vida cargada de complejidades.

The Wizard of Oz (1939). Fuente: Metro-Goldwyn-Mayer.

Sin dudas, estos son grandes ejemplos de cómo la industria debe tener más recursos para que la dinámica no se lleve por delante a estos niños, niñas y jóvenes que están dando sus primeros pasos en muchos aspectos. La presión del éxito lleva a que sus caminos queden tristemente truncados.

Spoiler Show #11