Nimona cerró con broche de oro el mes del orgullo LGBT+, principalmente por una razón: es una película que celebra a la comunidad trans que está pasando por un mal momento en Estados Unidos con el proyecto de ley Don’t Say Gay en Florida, cual dice que los distritos escolares “no pueden alentar la discusión sobre la orientación sexual o la identidad de género en los niveles de grado primario o de una manera que no sea apropiada para la edad o el desarrollo de estudiantes” (vía).
Nimona es una joya y Netflix hizo bien en rescatarla

Por lo anterior, el que Nimona, una película animada para una audiencia infantil, haya visto por fin la luz del día en una plataforma como Netflix se me hace más necesario que nunca. Y es que esta película de animación fue rescatada por la plataforma streaming luego de que Disney la cancelara tras cerrar el estudio que la estaba haciendo, Blue Sky Studios (sí, quienes estaban detrás de la franquicia de la Era de Hielo).
Después, a raíz de que Disney fuera criticada por respaldar financieramente el proyecto de ley Don’t Say Gay y el entonces CEO de la empresa, Bob Chapek, dijera que “el mayor impacto que podemos tener en la creación de un mundo más inclusivo es a través de los contenidos inspiradores que producimos”, los ejecutivos de Blue Sky Studios declararon que en su momento Disney no estuvo de acuerdo con los temas LGBT+ que abordaba la película, particularmente por un beso entre dos personajes del mismo sexo.

Afortunadamente, en Netflix, Nimona muestra todos sus colores sin reservas, y todos podemos disfrutar de una protagonista no conforme con su género y de dos personajes masculinos en una relación.
Basada en las novelas gráficas de ND Stevenson, la película se centra en Ballister Boldheart, un antiguo caballero acusado de matar a la reina de un reino medieval futurista, y Nimona, una joven cambiaformas que quiere ser su compinche. Juntos, buscan al verdadero culpable, mientras develan la verdad sobre ella y la institución que juró proteger a sus ciudadanos de los monstruos.

En particular, creo que es película es muy linda de principio a fin, no solo por su animación y personajes entrañables, sino porque además abre la conversación a un tema que quizás muchos padres teman hablar con sus hijos: la comunidad LGBT+. Y cuestiona realmente si ese miedo a lo diferente no está construido en mentiras y desinformación.
“Los niños. Los niñitos. Les enseñan que pueden convertirse en héroes si les apuñalan el corazón a aquellos que sean distintos. ¿Y yo soy el monstruo?”, dice Nimona en la película y creo que esa frase encapsula muy bien el tema central de esta historia.

Y, por supuesto, que vale la pena verla no importa la edad que tengas. Ojalá más estudios inviertan en este tipo de películas para el público infantil y sobre todo para las infancias trans que cada día se ven amenazadas por conservadores que al igual que los ciudadanos de este reino, alimentan el odio a lo diferente basándose en mentiras.