Esta serie revive descaradamente la Teoría de los Climas

El gallego Sito Miñanco (Javier Rey) está atravesando un momento complicado ya que el tráfico de cocaína no es tan simple como el de cigarrillos, y por varios motivos: hay que lavar más dinero; el producto genera un micro estallido sociopolítico; los términos de arreglos con los proveedores son muy peligrosos… pueden llegar a costar vidas de sus socios más cercanos. Eso es algo que Sito no se permite ni se permitirá, y que desde que comienza su derrotero como contrabandista de estupefacientes deja muy en claro: los gallegos no son como sus proveedores latinoamericanos, al contrario, son personas hechas y derechas… no son animales.

La Teoría de los Climas se nos presenta como anillo al dedo para explicar lo que acabamos de afirmar. Hijo del período llamado La Ilustración, el filósofo francés Charles Louis de Secondat, señor de la Brède y barón de Montesquieu, mejor conocido como Montesquieu a secas, en una de sus grandes obras titulada El espíritu de las leyes (1748), destina una parte nada despreciable al desarrollo de esta teoría que fue muy célebre pero desestimada con el correr del tiempo… aunque hoy en lo que es el mundo de las series vemos reflejada (y se darán cuenta que en otros aspectos y análisis del día a día aún sigue arraigada).

Montesquieu creía que el clima moldeaba el carácter de cada individuo, y también el tipo de sociedad y particularmente la forma de gobierno. Basado en lo político y su estatura, reafirmando que “el despotismo conviene a los países cálidos, la barbarie a los fríos y la civilización a las regiones intermedias”, las relecturas sociológicas del francés llevaron esa diferencia hasta la médula misma: los países cálidos generan naciones poco industrializadas y más salvajes en el trato humano; el calor hace que los frutos y las cosechas no tengan problemas de crecimiento; su tiempo de ocio es mayor, no trabajan el intelecto, la abundancia nivela para abajo; las altas temperaturas generan malestar general en el trato diario. O sea, el clima es capaz de determinar el tipo de marco normativo de una sociedad.

En Fariña la Teoría de los Climas está presente muchas veces. Pensemos: ¿no es muy casual que los panameños y los colombianos sean los que amenazan de muerte o directamente asesinan? ¿Acaso no es extraño que los españoles den por sentado más de una vez que en su zona de influencia todo se arregla a golpes de puño y no con armas de por medio? ¿Por qué la asociación de familiares de adictos a los estupefacientes con sede en Galicia es tan tomada en cuenta y por qué se hace tanto énfasis en el veneno social que es la cocaína? Todo lleva a ver que Fariña, la serie de televisión española que se basa en el libro homónimo de Nacho Carretero, producida por Atresmedia Televisión y que llegó a muchos de nosotros por Netflix, sigue la regla de oro de las producciones narcos: los delincuentes europeos tienen sentido de la humanidad; los delincuentes latinoamericanos no tienen piedad.

Pero no solo esos son los ejemplos que demuestran esa necesidad de diferenciación, podemos dar más ejemplos:

  • Sito Miñanco es reflejado como el Pablo Escobar gallego. Nunca pierde la compostura social y hasta se conserva físicamente esbelto y atractivo, ambos detalles que el capo narco colombiano no mantiene en las principales series que lo retrataron (Narcos y El Patrón del Mal son claros ejemplos).
  • Si hay algo que distingue a los gallegos de los latinoamericanos es su constante desconocimiento del multimillonario negocio de los estupefacientes, haciéndolos pasar a casi todos los personajes como pajueranos y/o inocentes.
Video
https://www.youtube.com/watch?v=PSZHWRjnOMI

Fariña es un buen show, entretenido, pero que peca de esa soberbia europea peninsular que llegó hace mucho tiempo, se quedó y que parece no se va a ir, por lo menos por un tiempo bastante largo.

Spoiler Show #12