Mujeres que amamos: Verónica Castro

La mujer que amamos de esta semana casi que ni necesita presentación. Nació en México el 19 de Octubre de 1952, en la colonia de San Rafael, y fue la primera hija de Fausto Sáinz Astol y Socorro Castro Alba. Su nombre: Verónica Judith Sáinz Castro Alba, más conocida por todos nosotros como Verónica Castro.

Su inclinación a hacerse conocida con el apellido materno tiene que ver con la separación de sus padres. Verónica reconoce que tanto ella como sus hermanos crecieron sin el apoyo paterno, que fue su madre, Socorro, quien los sacó adelante. 

Su infancia no fue sencilla, ya que tuvo que trabajar ayudando a su madre en todo lo que pudiera, pero poco a poco fueron saliendo adelante.

A los 15 años, Verónica vio la oportunidad de su vida en una visita de un político a su barrio: le pidió a Pedro Luis Bartilotti que le facilitara una beca para estudiar teatro en la academia de Andrés Soler, quien, casualmente, era el suplente de Bartilotti. Así, entre 1966 y 1968, Verónica pudo comenzar a darle rienda suelta a su pasión.

En esos años, también comenzó a participar en diversas fotonovelas en las revistas Citas y Chicas, por las que Verónica confiesa que le pagaban 250 pesos. Hubo muchos títulos destacados dentro de la carrera de Verónica Castro en las fotonovelas, pero fue sin duda Cynthia, buena o mala, la que la llevó a la fama en ese género. 

Fue también por esas fechas que comenzó a participar del programa Operación Ja Ja, primero como bailarina y luego como presentadora de algunos juguetes. Operación Ja Ja era un programa de humor argentino, creado por los hermanos Sofovich.

En el año 1969 llegaría su primera telenovela: Yo no creo en los hombres. La novela estaba protagonizada por Maricruz Olivier y Verónica sólo tuvo un pequeñísimo papel, pero ya empezaría a abrirse camino.

Por ese tiempo, Verónica, además, había conseguido su licencia de locución, lo cual le abrió puertas a nuevos trabajos, como por ejemplo en Buenas tardes, buena suerte, con Paco Malgesto, o Wonderlandia, La Hora Cero y tantos otros.

Además, también fue una de las pioneras en participar en el ya mítico programa En familia con Chabelo, en el que estuvo hasta 1974. Verónica estaría eternamente agradecida a Xavier López por haberle permitido participar durante tanto tiempo de un programa tan importante para la televisión mexicana.

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https://www.youtube.com/watch?v=Yseq3Y-IixY

En 1970, Verónica Castro ganaría un premio que serviría para ponerla aún más en el ojo del público: El Rostro del Año del Heraldo de México. Este premio le abrió por fin las puertas a la industria cinematográfica, en la que debutó con el film Mi Mesera, haciendo de la mejor amiga de la protagonista.

Ese mismo año protagonizaría junto a Julio Alemán El Arte de Engañar, donde haría un desnudo parcial, que sería el único de su carrera.

Además, porque Verónica nunca supo quedarse quieta, también se adentró en los caminos del teatro, donde comenzó con una obra clásica, como Romeo y Julieta, también por 1970

El trabajo en televisión, cine y teatro de Verónica Castro es tan extenso que sería imposible repasarlo completamente. Desde que entró en actividad a finales de los 60 que no se ha detenido.

Entre sus papeles estelares, podemos recordar su participación en la telenovela Los ricos no lloran, en 1979, donde interpretaba a la inolvidable Mariana Villarreal. También debemos destacar las cuatro telenovelas que Verónica Castro realizó en suelo argentino: Verónica: el rostro del amor, Cara a cara, Yolanda Luján y Amor prohibido. Por supuesto, Argentina no fue el único país en caer rendido a sus pies, también Italia tuvo su dosis de Verónica con la telenovela Felicitá… dove sei

Años siguientes volvería a su México querido para seguir triunfando: Rosa Salvaje, Mi Pequeña Soledad y Pueblo Chico, Infierno Grande son algunos de los títulos que protagonizó.

Por supuesto, las telenovelas no son lo único que Verónica hacía en televisión. Su carrera es tan amplia y prolífica que hasta tuvo su propio Late Night Show, titulado Noche a Noche, en 1980. Años después, en 1996, volvería a explorar el género con La Tocada

En cine ya hace un tiempo que no la vemos, ya que su último largometraje data de 1989, titulado Que Dios se lo pague, pero ha participado en muchos films, como por ejemplo Dulces Navajas, la película que le dio origen al género de cine quinqui, que cuenta las historias de criminales famosos por sus fechorías.

En teatro, por suerte, la hemos disfrutado más, y también ha desparramado su talento por el mundo, protagonizando obras no sólo en México, sino también en otros países de América Latina. Su última aparición en los escenarios fue en el año 2008, con la adaptación de Chiquita pero picosa

Por supuesto, no podemos hablar de Verónica Castro sin hablar de su música, que tanto nos ha conquistado. Su carrera como cantante comenzó en 1973, con su primer EP, titulado Verónica Castro, que contenía cuatro canciones. Además, participó en Japón del Festival Yamaha Music, con su canción Nunca Imaginé Quererte Tanto. Esta participación daría a luz un disco ¡en japonés!

El japonés no sería el único idioma en el que Verónica grabaría además del español, también lo haría en italiano, en el disco Amore proibito, que contiene el tema Ne amico, ne amante.

A pesar de que en el 2009 Verónica lanzó el disco Resurrección y anunció su retiro como cantante, asegurando que nunca tuvo una gran carrera en este terreno, somos muchos quienes disfrutamos de su música.

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https://www.youtube.com/watch?v=UKazGAhw-Ng

Claramente, Verónica Castro es una de las grandes figuras que tenemos en América Latina, ya que ha demostrado ser polifacética, triunfando en cuanto terreno se propuso. Por suerte, actualmente podemos disfrutar de todo su talento en el gran éxito de Netflix, La Casa de las Flores, donde interpreta a Virginia de la Mora, la matriarca de una familia bien particular. ¿Ya la has visto? ¿Qué estás esperando?

Spoiler Show #11