Talentos con muchas nominaciones y ningún Oscar

Cada año, la temporada de premios se convierte en una mezcla de glamour, nervios, y apuestas cinéfilas. Los discursos están escritos, los vestidos elegidos, y las cámaras listas para capturar lágrimas.

Pero, a veces, el oro no llega para quienes más lo merecen. Porque aunque el Oscar sea la cúspide del reconocimiento en Hollywood, hay artistas que han entregado carreras impecables sin ser nunca coronados por la Academia.

Recordemos a cinco de los nombres más célebres que, pese a que han tenido muchas nominaciones y ningún Oscar. Actores, actrices y directores cuyo talento es incuestionable, pero que por una razón u otra, caprichos del voto, competencia feroz o pura mala suerte, siguen formando parte del club de los eternamente ignorados.

Sí, leíste bien: ocho. Glenn Close ha sido una figura imponente en el cine desde hace más de cuatro décadas. Fue nominada por su papel inquietante en Fatal Attraction, por su complejidad en Dangerous Liaisons y por su vulnerabilidad contenida en The Wife, entre muchas otras. Su rango actoral es tan amplio como su presencia es magnética.

Y aun así… nada. El Oscar siempre le pasa de largo, incluso en años donde parecía tenerlo asegurado. En 2021, cuando todos esperaban su redención por Hillbilly Elegy, la Academia le dio el premio a Youn Yuh-jung. Close es, oficialmente, la actriz viva más nominada sin ganar. Un récord que debería dolerle más a los votantes que a ella.

El padre del suspenso moderno, inventor de técnicas visuales, narrativas y emocionales que siguen siendo imitados hasta hoy…sin embargo, nunca fue premiado con un Oscar competitivo. Rear Window, Psycho, Vertigo, North by Northwest, Notorious… la lista de clásicos es infinita.

La Academia lo nominó cinco veces como Mejor Director, pero siempre se inclinó por opciones más “seguras” o “prestigiosas”. Sólo en 1968, cuando ya su obra estaba más que consolidada, le dieron un Oscar honorario. Hitchcock lo recibió con la sequedad que lo caracterizaba: “Gracias… muy mucho”. Nada más que decir.

Amy Adams ha interpretado a monjas atormentadas, mujeres ambiciosas, esposas traicionadas, lingüistas alienígenas y estafadoras de alto vuelo. Y en todas ha brillado. Sus nominaciones por Doubt, The Fighter, American Hustle, Vice y Arrival son prueba de su capacidad para transformarse en cualquier tipo de personaje.

Pero el Oscar nunca ha sido suyo. A veces porque otra favorita se impone, otras porque su película no tiene suficiente peso en la temporada. Lo triste es que ya forma parte de esa categoría donde decimos “este año tampoco fue”. Pero Amy sigue trabajando, y tarde o temprano, lo sabemos, llegará ese momento dorado.

Visionario, meticuloso, elegante. David Fincher ha definido el thriller psicológico moderno con obras como Se7en, Fight Club, Zodiac, Gone Girl y The Social Network. Su estilo visual, su dirección de actores y su narrativa densa lo han convertido en uno de los autores contemporáneos más admirados.

Y sin embargo…Oscars, ni uno. Perdió como Mejor Director en 2011 contra The King’s Speech, y más recientemente fue ignorado por completo con Gone Girl, una de sus obras más redondas. La Academia parece tenerle miedo a sus historias oscuras, cínicas y calculadas. Pero el tiempo lo pondrá donde merece.

Sí, el rey de las acrobacias imposibles y la sonrisa encantadora también ha sido nominado tres veces al Oscar como actor: por Born on the Fourth of July, Jerry Maguire y Magnolia. En cada una mostró que debajo de su estrella de acción late un intérprete serio, comprometido y emocional.

Pero en cada ocasión, el Oscar se fue con otro. Y con el tiempo, su imagen se asoció más al blockbuster que al drama, lo cual quizá haya pesado en su historial. Sin embargo, hoy Tom Cruise es uno de los últimos actores-estrella capaces de llevar multitudes al cine. Tal vez no tenga la estatuilla, pero sí tiene la industria a sus pies.

Esta lista podría seguir por varias entradas más, pero lo más importante que hay que recordar es que la mayoría de estos cineastas e intérpretes siguen buscando conseguir una estatuilla, pero igual y no es tan importante para ellos, porque conocen su talento y como buenos artistas su objeto es compartirlo con el mundo.

¿Qué vale más que el amor propio y el autorreconocimiento?

Spoiler Show #12