Nadie puede olvidar los Óscar que premiaron a las películas del 2016. La ceremonia de la Academia quedará para siempre en el recuerdo de todo el mundo por el escándalo que se dio cuando tocó entregar el premio a Mejor Película. En un primer momento, se mencionó a La La Land, pero cuando ya todos los involucrados en el filme protagonizado por Emma Stone y Ryan Gosling se encontraban celebrando sobre el escenario, se descubrió que se trataba de un error: la ganadora era Moonlight, una película pequeña, dirigida por Barry Jenkins.
A pesar de que todo el mundo recuerde a Moonlight por esto, la película es mucho más que ese escándalo hollywoodense que quedará como anécdota por los siglos de los siglos. Moonlight es la primera película con temática LGBTQI+ con un reparto íntegramente afrodescendiente en ganar la categoría a Mejor Película en los Premios de la Academia y esto la convierte en una fuerte referencia para el Black Pride.
Basada en la obra teatral de Tarell Alvin, In Moonlight Black Boys Look Blue, que, a su vez, se basa en cierta forma en su propia vida, Moonlight cuenta la historia de Chiron en tres actos. En el primero, titulado “I. Little”, nos muestra a Chiron en sus años infantiles, negro, pequeño, tímido que es constantemente agredido por sus pares debido a su naturaleza. Chiron, que además sufre el abandono de una madre adicta, termina encontrando consuelo en Juan, un narcotraficante de raíces cubanas, quien, de alguna forma, se transforma en su figura paterna. También durante estos años de infancia conocemos a Kevin, un vecino de Chiron, y el único niño con el que es capaz de formar una amistad.
En el segundo acto de Moonlight volvemos a encontrarnos con Chiron, pero esta vez en sus años adolescentes. Él continúa siendo tímido, retraído y sufriendo el bullying por parte de sus pares. Su historia familiar continúa siendo caótica, con su madre que ha profundizado su adicción al crack, y tomando como referencial maternal a Teresa, la novia de Juan, quien ha sido asesinado debido a su peligrosa ocupación. Es aquí donde se da su verdadero despertar sexual, junto a su amigo de la infancia Kevin, y descubrimos que es homosexual. Sin embargo, ese despertar sexual termina desencadenando en una situación de violencia que lleva a Chiron a ingresar al sistema judicial de Estados Unidos.
En el último acto, titulado “III. Black”, que es el apodo que Kevin le otorgó a Chiron, nos volvemos a encontrar con este último ya en la adultez. Como Juan, su única figura paterna, se dedica al narcotráfico y se ha convertido en un tipo duro luego de su experiencia en reformatorios y la cárcel. Nuevamente, se reencuentra con Kevin, quien nos servirá como interlocutor para entender el sufrimiento de Chiron y la represión que vive debido al entorno en el que ha crecido. Con Kevin, Chiron logra relajarse y ser quien es.
Moonlight no solo es una película bellísima, con influencias de directores que se destacan por su poética visual como el coreano Wong-Kar wai y la francesa Claire Denis, sino que además es una de las poquísimas películas que pone el centro de la escena la temática LGBTQI+ en un contexto con personajes afrodescendientes.
Aunque muchas veces el escándalo de su obtención del premio de la Academia es lo primero que se destacada de Moonlight, el hecho de que la película se anime a hablar de estos temas es fundamental. En un Estados Unidos que se vuelve más opresivo a cada segundo para las minorías (basta mirar cómo se revocó el derecho al aborto en los últimos días), pertenecer a dos de ellas es una sentencia terrible. Chiron, el protagonista de Moonlight, no solo es negro en un país eternamente atravesado por una crisis racial, sino que además es pobre y homosexual. Su historia es brutal, pero también sumamente importante. ¿Cuántos Chirones hay en el mundo? ¿Cuántos en Estados Unidos, que deben ocultar su sexualidad para no ser hostigados en un país que les enseña que siempre deben tener la guardia en alto?
Por eso, más allá del escándalo y las risas o la vergüenza ajena que este genere, que Moonlight haya ganado el premio a Mejor Película de la Academia, es algo para celebrar. No solo se le otorgó el premio a una película con un elenco completamente negro, sino que además se le otorgó a una película que muestra la realidad de muchos niños que crecen en contextos similares y merecen ver sus historias representadas. Moonlight es, sin duda, un triunfo para el orgullo negro.