Era 1975 cuando Steven Spielberg estrenaba una película sobre un tiburón atacando una comunidad playera en Long Island. Con 7 millones de dólares, Spielberg redefinió el concepto de estreno de cine al convertirlo en blockbuster. Y es que de Jaws en adelante las películas más importantes y grandes se estrenan en el verano estadounidense. Hay un antes y un después de Tiburón.
Aunque hemos tenido diversos estrenos de películas con tiburones, pocas son las que logran siquiera rascar el éxito que consiguió Steven Spielberg. Con una taquilla de casi 531 millones de dólares, Megalodón en 2018 fue un batacazo. Todo era más grande, más fuerte, más pesado; por su puesto que el ingreso debía corresponder al tamaño de la película… y así fue. Por eso, Meg 2: The Trench (Megalodón 2: El Gran Abismo).
¿De que trata? 5 años después tenemos una secuela que nos cuenta cómo un laboratorio genético está criando y adiestrando a un Megalodón, al mismo tiempo que desarrolla nuevas técnicas para rescatar la fauna marina. Jonas Taylor trabaja ahora para ellos y deben hacer un sumergimiento de exploración en el que sucede un grave accidente encontrándose con criaturas más grandes y más fuertes que pueden salir del abismo.
Si el propósito de esta su lectura, señor lector, es saber si la película vale totalmente la pena verla en cines, la respuesta es ¡sí! ¡Totalmente! Meg 2: The Trench (Megalodón 2: El Gran Abismo) es el ejemplo perfecto de lo que podemos llamar un blockbuster veraniego estadounidense. Tiene dientes trituradores, villanos, hervores, perros y personas en peligro. Tiene de todo, sí, pero lo mejor es Jason Statham.
Saber que habrá secuela de una película exagerada y que tampoco se toma en serio en sí misma nos da la oportunidad de poder ampliar el criterio hasta el infinito para poder disfrutarla con cualquier cosa que nos presente. La estrambótica idea de ver a un grupo de gente sobreviviendo a un Megalodón de tamaño prehistórico ya es algo de no creerse; no obstante, entrando en este terreno de lo fantástico y rocambolesco, Meg 2: The Trench (Megalodón 2: El Gran Abismo) es perfecta para pasar un rato agradable con la familia y amigos.
Una de las principales razones para ver esta película en una sala de cine es para ver estos tiburones de la forma más grande posible con un gran sonido, además de tener secuencias de aventura al estilo Jason Statham (usted sabe a lo que me refiero) en las que, por ejemplo, detiene al Meg con dos piernas.
La película es consciente de sus elementos llevados al límite de lo absurdo, casi inverosímil. Recordemos que estamos en el terreno de la ciencia ficción y aventura, nuestro campo de diversión es enorme y es grato disfrutarlo de esta forma.
Otra razón para verla es Statham. Estamos acostumbrados a compartir pantalla con otros héroes de acción como en Rápidos y Furiosos. Sin embargo, siempre es gratificante su figura en solitario para ser protagonista absoluto de la historia. Debo decirlo: es grandioso poder divertirte con personajes que llevan al límite sus propias habilidades, cuando el actor es probado físicamente para alcanzar esos esfuerzos y que se pueda ver el resultado.
La última razón es esta quora de Megalodones atacando a toda una isla de turistas divirtiéndose. Ben Weathley hace un salto enorme del cine independiente con El Rascacielos (2015), en la que hace una crítica social muy ácida, a este blockbuster, entregando una B movie de verano estadounidense cuyo único propósito es entretener y ser palomera, no más.
No vayan buscando la filosofía de los tiburones o su preexistencia antes de la era humana… para nada.
Meg 2: The Trench (Megalodón 2: El Gran Abismo) es diversión exagerada a niveles abismales. Creo que se la van a pasar muy bien con la familia o amigos. Totalmente recomendable para reír con las exageraciones de este subgénero del cine de ciencia ficción.
Ya en cines.