Durante la emisión de X-Men ‘97, te dije que yo creía que la serie de Marvel estaba funcionando porque no se centraba en el personaje de Wolverine (como las películas de Fox) y mostraba un lado nunca antes visto de Magneto. Pero olvidé una cosa: las relaciones románticas de los X-Men. Y es que no lo había pensado hasta ahora que leí este texto de Jenna Anderson de ComicBook. Pero sí, el romance es una parte integral de este equipo de superhéroes. No por nada, todos en redes sociales se reían y decían que los miércoles era el día de ver su telenovela. Por eso, llega la pregunta ¿será que el romance puede salvar al Universo Cinematográfico de Marvel?
El romance es lo único que puede salvar al MCU


No es que yo crea que haya algo que salvar. Sinceramente, no creo que el MCU esté tan mal como muchos dicen. Pero admito que la franquicia podría mejorar en muchos aspectos. Para mí, lo mejor que ha sacado el estudio en los últimos años han sido las películas Black Panther: Wakanda Forever y Guardianes de la Galaxia vol. 3, así como la segunda temporada de Loki. Y creo que una parte de su éxito recae en las relaciones románticas y familiares de los personajes. Por ejemplo, la tensión sexual/romántica entre Namor y Suri, la relación de Suri con su hermano, el romance entre Star Lord y Gamora, y Loki y su familia encontrada en la TVA.
Pero actualmente, no hay ninguna relación romántica en el MCU que sea tan atrapante como las complicadas relaciones que presenta X-Men ’97 con Rogue amando a Gambito, pero no pudiendo tocarlo, y sólo teniendo esa conexión física con Magneto, y Scott amando profundamente a Jean, pero teniendo un hijo con el clon de ella. Es decir, estos romances son fundamentales para el desarrollo de la trama y/o para el desarrollo de los personajes involucrados. Que su romance no sea secundario y que tenga un gran peso en la trama, es lo que hace que el público se interese por estas dinámicas y le importen los personajes. Si bien Tony Stark y Pepper Potts tuvieron mucho desarrollo a lo largo de varias películas de Iron Man y Avengers, la verdad es que hubo muchos momentos de su relación que se dieron fuera de cámaras como el nacimiento de su hija.

En películas más recientes como Thor: Amor y Trueno y Ant-Man and the Wasp: Quantumania, las relaciones entre las parejas principales, Thor y Jane y Scott Lange y Hope, no destacaron. Y bueno, desde las primeras películas de Thor, Chris Hemsworth y Natalie Portman no tenían química, además de que el personaje de Jane sólo era utilizado como un interés romántico y como un vehículo para dañar al protagonista masculino. El director Taika Waititi hizo un gran trabajo con esa pareja en la última película de Thor, pero lamentablemente no fue suficiente para salvar la trama.
Por otra parte, los romances queer aún no tienen cabida en el MCU. El único importante ha sido el de Phastos y su esposo en Eternals. Pero tal parece que Eternals 2 no se llevará a cabo y no habrá más tiempo para desarrollar esa relación. En X-Men ’97 tuvimos un poco de romance queer con la declaración de amor de Morph hacia Logan. Pero ahora que los X-Men llegarán a la pantalla grande de la mano del guionista Michael Lesslie, espero que los personajes queer y sus romances estén muy presentes.

En resumen, X-Men ’97 demostró que el romance no es algo de lo que se debería huir en el género de superhéroes, sino que se debe abrazar. Si el romance tiene buenas bases y se sabe desarrollar, aportará mucho a la trama y a los personajes. El MCU no debería tener miedo de abrazar el melodrama, pues justo son sus producciones que se centran en tropos como la familia encontrada, en la amistad o en los romances trágicos, las que mejor funcionan entre el público y lo que las hace excelentes.